El encuentro | Tom Lee

Traducción de Víctor Roberto Carrancá

 

La última vez que vi a mi hijo fue en la Estación de Waterloo. Había pasado como un año desde nuestro encuentro anterior, una situación que, ordinariamente, no terminaba bien. En aquella ocasión me envió una postal, una fotografía arrugada de un vulgar resort de playa español, timbrada en Bath, con un breve mensaje en el que anunciaba que pasaría por Londres y me preguntaba si podíamos vernos ahí. Esto era algo común para él –ni una llamada, correo electrónico o dirección para responder–. Su presunción me irritaba. Reconocí todo aquello que solía molestarme sobre su persona: esa mezcla de mansedumbre y arrogancia, la perversidad y la probable petición de dinero prestado que vendría después. Consideré llamar a su madre para obtener más información al respecto; pero estas situaciones no solían ameritar tal agravio y decidí acudir al encuentro. read more