Rubén Gil

  • Fragmento del diario de a bordo del carabelo, empleado en el orangután

    IN NOMINE DOMINI NOSTRI IHESU CHRISTI

    Martes, 11 de septiembre

    Aquel día navegaron en el cibercafé, que era el Orangután, y anduvieron 20 horas y más, y vieron un gran trozo de culo de ciento veinte pixeles, y no lo pudieron descargar. En la noche anduvieron cerca de veinte horas, y el dueño del Orangután contó no más de diez y seis por la causa dicha.

     

    Viernes, 14 de septiembre

    Navegaron aquel día en el Orangután con su noche, y anduvieron 20 horas; el dueño contó alguna hora menos. Aquí dijeron los del cibercafé la Niña que habían visto un hacker y un phreacker; y estos nunca se apartan de entre sí, cuando más veinticinco cuadras.

     

    Jueves, 27 de septiembre

    Navegaron en el Orangután. Anduvieron entre día y noche 24 horas; el dueño contó a la gente: habían 20 usuarios. Los atacaron muchos virus; eliminaron uno. Vieron un rabo de famosa.

    Viernes, 28 de septiembre

    Navegaron en el Orangután. Anduvieron día y noche con calma 14 horas; el dueño contó trece horas. Fumaron poca hierba. Robaron dos pesos, y en los otros cibercafés un poco más.

     

    Jueves, 4 de octubre

    Navegaron en el Orangután. Anduvieron entre día y noche en 63 sitios web; el dueño contó a la gente: 46 interesados. Vinieron al local más de cuarenta warez juntas y dos gurús, y al uno dio un puñetazo uno de los hackers. Vino al Orangután un lamer y una black hat como gaviota.

     

    Viernes, 5 de octubre

    Navegaron en el Orangután. Andarían en once sitios web por hora. Por noche y día andarían en 57, porque apretó la noche algo de tráfico; el dueño contó a su gente: 45. El negocio estaba en bonanza y pleno. “A Dios –dice el propietario- muchas gracias sean dada”. Las coca-colas muy dulces y templadas: Hierba ninguna; hackers y phreakers muchos; crackers volaron al cibercafé.

     

    Lunes, 28 de enero

    Esta noche toda navegaron en el Orangután. Y andarían en treinta y seis reality sites, que son nueve horas. Después del sol salido, anduvieron hasta el sol puesto en el cibercafé la Selva en veinte reality sites, que son cinco horas. Las coca-colas las hallaron templadas y dulces. Vieron rabos de rubias y videos, y muchos DVD.

     

    Martes, 29 de enero

    Navegaron en el Orangután, y andarían en la noche los hackers en treinta y nueve sitios web, que son nueve horas y media. En todo el día andarían ocho horas. Las coca-colas muy templadas, como en abril en el estadio. El cibercafé muy tranquilo. El script-kiddie al que llaman El Dorado vino a joder.

     

    Miércoles, 30 de enero

    En toda esta noche andarían siete horas en el Orangután. De día entraron al chat trece horas y media. Vieron rabos de negras y muchos trailers y muchas tetas.

     

    Jueves, 31 de enero

    Navegaron esta noche en la Selva en treinta sitios web, y después en el cibercafé la Cabaña en treinta y cinco sitios, que son diez y seis horas. Salido el sol hasta la noche anduvieron en el Orangután trece horas y media. Vieron rabos de latinas y tetas.

     

    Miércoles, 20 de febrero

    Mandó el dueño aderezar las computadoras y henchir los refrigeradores de coca-colas porque estaban aquellas en muy pobre estado y temió que se le bajasen las ventas; y así fue…

     

    Jueves, 28 de febrero

    Anduvieron en la mesma manera esta noche con diversos motores de búsqueda en un sitio web y en otro sitio web, y en la Cabaña y en el Orangután, y de esta manera todo este día.

     

    Miércoles, 13 de marzo

    Hoy, a las ocho horas, con la mucha clientela y los motores de búsqueda Orno, dejé el local y di la vuelta para el bar Sevilla.

     

    DEO GRACIAS

    (Préstamo no. 1)

    Texto publicado en la edición 154 de Crítica


    Escrito por Rubén Gil

  • Crítica 154

    Revista-154

    Además de Juan Villoro, en el número más reciente de “Crítica”, mayo—junio, número 154, han sido publicados Matías Serra Bradford, Josu Landa, Leonarda Rivera, León Félix Batista, Felipe Vázquez, José Aníbal campos, Víctor Armando Cruz, Daniel Bencomo, Samuel Putman, Hugo César Moreno, Rocío Cerón, Rubén Gil, Balam Rodrigo, Félix Terrones, Álvaro Luquín, Rafael Mendoza y, en la sección de libros “La vigilia de la aldea” Luis Vicente de Aguinaga, Héctor M. Sánchez, Gregorio Cervantes, Ángel Ortuño, Alejandro Badillo, Miguel Hernández, Eduardo Sabugal y Silvia Eugenia Castillero.

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  • Tres poemas

    neolatino es el cinc

    que toca tesituramente.

     

    neolatino es el óxido

    que canta vihuelamente.

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