Un amor como el café

Muchas personas han entrado pero todavía quedan lugares vacíos. Es curioso, entran mas no salen. ¿Se han ido? Es la primera vez que estoy aquí aunque no me siento incómoda; nadie me mira. Todos parecen tan ensimismados, cavilando sobre sus asuntos. El lugar es amplío, muebles de madera: sillas cómodas, mesas redondas. Tiene un toque de elegancia, sin embargo el ambiente es poco acogedor. Hay un aroma tenue e inigualable: café. La noción del tiempo parece modificarse bebiendo café, una tranquilidad inicial seguida de impaciencia, impaciencia acompañada de anhelo. Mmmm… podría estar aquí para siempre, con mis ridículos recuerdos: las clases en la facultad, Coyoacán, la cineteca… Definitivamente no, las historias de amor nostálgicas y auto-flagelantes han pasado de moda. Se me antoja más un ajuste de cuentas. read more