Muerte anticipada: ahí donde comienza la hoja | Natalia Trigo

 

Nosotras te traíamos las mujeres. Nosotras te ayudábamos a desmembrarlas. Era cosa de todos los días, mientras tú te sentabas en tu sillón, mientras tú mirabas hacia la bahía de Ensenada, nosotras mirábamos la fila de cuerpos. No las matabas. Las conservabas vivas porque, decías, era la única forma de ayudarlas. “La muerte y yo no nos llevamos, no es el trato que tenemos”. Llegábamos temprano e íbamos en busca de mujeres aunque, a veces, ellas venían a buscarte directamente: “Me dijeron que tú me puedes sacar este dolor que traigo”. “Me contaron que si me cortas aquí se me acabará la angustia”. La gente contaba cosas. La gente hablaba de lo que hacíamos. read more