Julio César Félix

  • Dos poemas | Julio César Félix

    Ojos al vuelo

     

    Una mujer, cigarros y buenos libros

    son lo único que necesito para continuar

    pregonando la temperatura de los días

    –el pulso de las ondas–

    sean desérticos, selváticos o marinos. read more

  • En el norte ya no hay playas de Julio César Félix

    Palabra de poeta

    “¿Qué es más grande —nos cuestiona desde un genuino desconcierto el siempre viejo y siempre sabio poeta peruano Emilio Adolfo Westphalen—, el mar o la palabra con que lo nombramos?”

    Y él mismo aventura una respuesta: “decimos el mar y surgen diversos mares —los vistos experimentados gozados sufridos— e igualmente los apenas barruntados (acaso los más exaltantes) —pequeños o descomunales— plácidos o destrozándose a sí mismos en iras irreprimibles. / vemos en cambio el mar —y es el de siempre— irreconocible y desconcertante —una fantasmagoría de la realidad— pero igual al que por primera vez se interpuso en nuestro destino”. read more

  • Dos Poemas

    En el norte ya no hay playas

     

    En el fondo verde de las botellas, ensortijados al vuelo de tardes y de Xanates hambrientos, de honduras de la tierra de los días, escucho la respiración del Venado azul.

    Ahora lo tengo tatuado en la piel y canta.

     

    Abro las ventanas: relámpagos de medianoche; las formas apenas nacen en la comisura de la página; desde el Níger hasta el Nazas he venido silbando la lluvia que no me cobija como una música infinita, y que taladra la cerradura de mi conciencia.

    Serpientes, chacales y escorpiones vienen a buscarme por la tarde y no me encuentran.

     

    En el norte ya no hay playas.

     

    Horas pardas sobre el desierto de las madrugadas y el embiste de vientos brujos venidos quién sabe de dónde: no se detienen hasta llegar a las aceradas puntas de unos pies sólidos…

    Entonces el flaco registro de los años se desmaya sobre la línea. Y algo me dice que continuaremos sobre la ruta incierta de las pesadillas tolvaneras; doce soles desde que decidí no esperar más y me he quedado con el aliento marítimo de tus puertos de la Imaginación.

     

    Huele a ínsula.

     

    La arcilla me ha moldeado el cuerpo y el pensamiento a través de los siglos de nubes.

     

     

     

    72 horas con mi madre

     

    para Gilberto Prado Galán

     

    Las manos de mi madre

    encontraron la sangre

    devota de la tierra

    y mis amanecidas sonrientes

    en La Paz,

    Puerto de Imaginación, Baja California Sur;

    en los descubrimientos del relámpago

    de un jueves infinito: azules y más azules agónicos:

    último aliento…

    (una oración para los que agonizan).

     

    La luz ocular fue cediendo.

     

    Mi madre tenía peces en el rostro:

    un rictus mortífero es la mañana;

    el aire huele a cuarto de hospital público

    y a orines.

    Las sábanas al fin cubrieron

    los rigores del destino.

     

     

    Ángeles cortando flores de azahar;

    cae el ataúd sobre lágrimas,

    sin sangre, sin jueves.

     

    Tus ojos dejaron de emanar su dulce brillo

    y voló tu espíritu sobre nuestras cabezas,

    sobre la casa,

    el patio,

    tu naranjo,

    entre las palmeras;

    maullaron los gatos…

     

    Y te ibas yendo…

    te fuiste

    en el mismo devenir del tiempo;

    cuando crecían los almendros de la casa.

     

    Tus manos heladas mutaron

    para ser raíz de nuestros pasos sobre el camino;

    transformación en el aire de los nogales

    y las arenas del Cortés…

    Texto publicado en la edición 147 de Crítica


    Escrito por Julio César Felix

    Nació en Navolato, Sinaloa, en 1975. Estudió Letras Hispánicas en la UNAM y actualmente radica en Torreón, Coahuila. Allí es coordinador editorial de la revista de creación literaria y pensamiento crítico Acequias de la Universidad Iberoamericana Laguna. Autor de los libros de poesía De noche los amores son pardos (Col. Tierra Adentro, CONACULTA, 1999), Al sur de tu silencio (Col.Centenario, DMC, Ayuntamiento de Torreón, 2005), De lagos, lagunas y otras danzas (Crunch editores, Mexicali, 2006) y Desierto blues (Col. La Fragua, Icocult/CONACULTA, 2006). Ha sido becario del FESCA de BCS y ganador del concurso nacional de los juegos florales de La Paz.