Julian Herbert

  • Música para honrar a los muertos | Por Hugo Valdés

    ¿Qué es, estrictamente, Canción de tumba, texto que en apariencia se asume como la memoria personal de quien firma a partir de la agonía de la madre? No se trata por cierto de un mero ejercicio autoconmiserativo read more

  • Álbum Iscariote de Julián Herbert | Por Daniel Bencomo

    Reforestación de símbolos

    Julián Herbert, Álbum Iscariote, Era/CONACULTA, México, 2013, 160 p.

    Álbum Iscariote es el libro más reciente de Julián Herbert. El título del libro se proyecta al menos en dos direcciones read more

  • Canción de tumba de Julián Herbert

    El virus y la contingencia

    Que los poetas, algunos poetas, por hartazgo, por aburrimiento, por desdeñosa suficiencia o desdeñoso ingenio se pongan un día a escribir cuentos o novelas —tampoco en serie, no una línea de producción una vez hallada la rica veta de los temas de hoy, de los episodios históricos o el renovado melodrama—: por ahí ha ido mi candorosa fe en encontrar una voz distinta, una mano no plegada a los temas —a la misma idea de tema en realidad: la aspiración a devenir sinopsis— ni a las supuestas reglas de los menos supuestos géneros narrativos. Candorosa porque parte de una admiración que no deja de endiosar lo opuesto a aquello que la genera: se admira a los poetas que descreen de la poesía, que no la dan por hecho, y al hacerlo se les confiere un aura y una responsabilidad que seguro ya nunca pidieron. read more

  • Cuatro poemas de Julián Herbert

     

     

     

    OSCURA

     

    a Javier Sicilia

     

    Pasé toda la noche con el brazo en una grieta.

    No era un aula de santos.

    Era un hotel a las afueras de Querétaro.

    Dos camas individuales provisionalmente pegadas

    para caber los tres (siempre tres) juntos.

    Ascésis: duermevela: Aníbal Barca, mi hijo, cayendo cada 15 minutos por el hueco.

    Es vulgar pero no es falso: pasé toda la noche con el brazo en una grieta.

    Me inculcaba el demonio de una negra rabia acústica, ¿para qué escribir poemas

    si todo lo que hiere tiene el tacto vacío: usura de una tumba?

    Encandilado, muy orondo y sin luz (sin otra luz y guía sino etcétera etcétera),

    escribí de memoria estos versos:

     

    “Al menos toca lo que matas.

    Siéntelo babosa lumbre negro caracol con la que marcas –meas–

    plásticos: Identidad.

    Recuerda, cuando vayas al cine a ver películas de nazis, que tú no eres judío.

    Pero si eres judío no recuerdes nada: al menos toca lo que matas.

    No te metas en dios. No vueles coches. No hagas citas sagradas. No discutas conmigo.

    No me vendas muñones. No me traigas cabezas. No me pidas que aprenda a respetar.

    Toca.

    Al menos toca lo que matas.”

     

    Son pésimos. Lo supe de inmediato.

    Hace un par de años que no logro hacer poemas.

    Lo extraño pero no lo lamento.

    Todos sabemos que la poesía no es más (ni menos) que una destreza pasajera.

    Una destreza que, perdida, se hace tú y alumbra oscura.

     

    (Igual que un padre pasará toda la noche

    con el brazo en una grieta

    procurando que la cabeza de su hijo

    no toque nunca el suelo.)

     

     

     

    SE HACE TÚ Y ALUMBRA OSCURA

    (CHISMÓGRAFO)

     

    [3]

    Noli me tangere

    Juan 20:17

     

    Poesía eres tú.

    Miguel Gaona

    Maricela Guerrero

    Efraín Velasco [3]

    María Salgado

    Ricardo Castillo

     

    Esto es lo que veo:

    hay alguien, en la ciudad de roma, que ignora el arte de amar

    : afila sus caballos, besa sus herraduras.

    Un lago con gaviotas famélicas y la fábrica de sosa.

    [3] ___________________________________________________________.

    entre como entre gotas negro

    Otra grieta dentro de la grieta.

     

    Este verso es lo que no veo:

    sujeta por el mármol, una herida:la bala blanca, su dispersión de cincel,

    ni los caramelos chiclosos ni las venas ni el ojo en el ala de la monarca macho

    [3] ______________________________________________________________

    como entre gotas como negro, etc.

    la silla nueva de los niños.

     

    Pero aquí es cualquier otra cosa:

    una túnica herida, por ejemplo; el mármol en sus venas.

    cosas sin resolverse como una herida o la pata de la mesa coja: derrames

    [3] ______________________________________________________________.

    Orillamar.

    Por ejemplo un ladrón que grita indignado: ¡al ladrón!

     

    Se habla de un desayuno que actuaba como foca,

    de una comida frugal, y de una cena última como el último panda

    de un parque temático,

    y de los dientes amarillos que no mejoran ni con la cal,

    se habla también de los calibres de las piolas,

    [3] ______________________________________________________________,

    e a a e u e a u o ue a u a a o o o a,

    un esqueleto vocal; no rima

    De una cena de la que no se dejará de hablar jamás,

     

    se habla de una

    causa opaca en la sonora, pero es falso.

     

    (respuesta sorteada)

     

    Serviciales agujas

    cervicales: y alguna lanza no lo es?

    enhebrar la o por lo redondo.

    [3] __________________________________.

    las marcan presas horas de la obediencia.

    Válvulas, poleas, engranajes y rictus colaboracionistas.

     

    Al menos toca lo que matas.

     

    La Muerte es una maestra del correveidile.

    La Muerte es una maestra de geometría y pericia.

    La Muerte es una maestra de [3] _______________

    La Muerte es una maestra de orillamar.

    La Muerte es una maestra de primer grado

     

    La Muerte es una subsecretaria de qué estado gaseoso.

    La Muerte es una subsecretaria de economía.

    La Muerte es una subsecretaria de [3] __________________.

    La Muerte es una subsecretaria de Ventas & Tracciones.

    La Muerte es una subsecretaria de otra subsecretaria.

     

    Estamos hasta la

    rabadilla: qué fosa tan común,

    Amazonia con semillas de cardamomo,

    [3] __________________________,

    Anilla

    boina de esta vaina.

     

    A continuación, el niño Dios; pase a recoger su diploma. A continuación,

    el niño Billy;acribille por favor a ese hijoeputa.

    lávese las manos y recoja sus semillas.

    [3] _____________________; ___________________________________.

    decanta Marcel su salto; unos milímetros deciden.

    El niño Dios mira el diploma y se clava en la grieta.

     

    Se hace tú y alumbra oscura:

    alguien – roma: ignora el arte de amar.

    y la sosa escuece, gaviotas famélicas: derrames.

    [3] ____________________________________________________.

    valedera de valiosa.

    Chocolate y atole negro por la mañana.

     

    Se hace tú y alumbra oscura.

    alguien —western:instruido por tus versos

    amará

    una suculenta sopa de águilas y los calibres de las piolas.

    [3] ____________________________________________________.

    Al río de mortal, ¡valiente!

    [4] ____________________________________________________.

     

     

    SPLENDOR IN THE WRAP

     

    Deseoso es aquel que huye de su madre.

    José Lezama Lima

     

    Anoche el Espíritu de las Navidades Futuras me hablaba

    sin hacer pausas para respirar

    como si lo hubiera poseído el espíritu de mi madre. Decía:

    “una limosina en la alfalfa / mira cómo la perra

    se desnuda / posesionarios

    de terrenos federales / tímidas, sedentarias, solitarias, caníbales

    y nocturnas /

    Tóxico Sólido No Peligroso / agujeritos

    que hace la muerte en el muro del kindergarten / el

    amor de mi vida has sido tú /

    el amor de mi vida sigues siendo tú”. Era un

    baldío y lo llamábamos

    la alfalfa: ahora han puesto un Soriana y quinceañeras

    cruzan el estacionamiento saludando

    desde sosos quemacocos

    a la gente y los carritos en sus

    nubosas ropas (las quinceañeras): acarreo

    de mortadela: acarreo

    de votantes: acarreo

    de pensionados a la fiesta. Queda (pero dónde) lo que no se compara: la metáfora de

    sí.

    “La pobre: cinco meses de salario tirados en una noche,

    y el marido la engaña, el amante la engaña, la mujer

    con la que tiene cibersexo la engaña”, decía (el voto, la pensión, la

    mortadela: olor a muerto sin bañar) el Espíritu de las

    Navidades Futuras poseído por

    el espíritu de mi madre: “Habráse visto: una

    limosina en la alfalfa,

    una limosina en la alfalfa, una

    limosina en la alfalfa”.

     

     

     

    CRISTO NO TE AMA

     

    They shoot horses, don´t they?

    Horace McCoy

     

    Entonces abre la ventana

    y tírate

    Los Tres

     

    Te estás poniendo fea y Cristo no te ama,

    gorda,

    lo gritan las paredes del gimnasio,

    musa gorda,

    no bajes (se refieren

    a la caminadora), no bajes

    que así bajarás mejor (Cfr.

    Juan de Yépez; qué

    creías, también yo

    cursé licenciatura).

    No bajes que así bajarás mejor: están hablando

    de ti

    diciendo: Cristo

    no te ama.

    Cristo no te ama. Todavía

    te invita a pasear

    a solas:

    te lleva a las afueras,

    te tumba en cobertizos,

    la mete a tus espaldas,

    murmura entre los grillos

    la cantinela esa de los años 80:

    “ya no te quiero, pequeña,

    ahora amo a los caballos”,

    engolfando la voz

    con calculado aprendizaje de Misterios;

    un circo de pulgas castálidas.

    No te ama.

    Cristo no te ama. Persigue

    en las inauguraciones

    a las entecas novias

    de los raperos

    y los diseñadores

    y los ciberotómanos

    y los aduladores–

    niñas que tienen todo el look

    pero jamás se dejarían

    sacar un ojo por el goce;

    pergeña números

    que son Su Nombre

    en las comandas de los

    Vip´s con la esperanza

    de que las nietas del dinero

    le manden un sms; patea botes (oscuro

    bajo la noche sola) con tal

    de no llamarte, de no

    saltar borracho a tu piscina

    tan sucia de hojas secas:

    tan égloga en asilo.

    Te estás poniendo fea,

    fétida, malsana, pretenciosa,

    musa gorda,

    y Cristo no te ama:

    ahora ama a los caballos.

    Escúchame: ¿acaso no

    matan a los caballos?…

    No luches.

    No me escupas.

    Te estoy haciendo un favor.

     

    Publicado en la edición 146 de Crítica


    Escrito por Julián Herbert

    Desde 1989, radica en Coahuila en cuya universidad estudió la licenciatura en Letras Españolas. Es profesor de literatura, editor y promotor de cultura infantil en el Instituto Coahuilense.

    Ha publicado el libro de cuentos Soldados muertos (1993) y el poemario Chili Hardcore (1994). Su segundo libro de poesía El nombre de esta casa (1999), recibió mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 1998.

  • Crítica 146

     

    El último número de la Crítica del 2011 es el 146. La abre el escritor colombiano Luis Miguel Rivas, que participará en el programa de la FIL, “Los 25 secretos mejor guardados de América Latina”. Además nos acompañan Andrea Kurtz, Idalia Mojerón Arnaiz, Reynaldo Jiménez, Juan Villoro, Rafael Zamudio, Alberto Chimal, Eduardo Padilla, Gerardo Piña, Pablo Sánchez, Julián Herbert, Carlos A. Aguilera, Fabio Morábito, Felipe Vázquez, Alejandro Badillo, Carmen Boullosa, David Cortés Cabán, Luis Fernando Cruz Carrillo, Carlos Ulises Mata, Daniel Bencomo, Gregorio Cervantes Mejía, Víctor Hugo Martínez Bravo, Eduardo Sabugaln y Francesca Dennstedt.

    SUMARIO:

    Luis Miguel Rivas
    Escribo para que no se me olvide 3Andreas Kurz
    Confesiones de un racionalista 9Idalia Morejón Arnaiz
    Elogio del folletín 18

    Reynaldo Jiménez
    Tres Poemas 23

    Juan Villoro
    Escribir cartas: pedir que el tiempo exista 30

    Rafael Zamudio
    Las vías insomnes 54

    Alberto Chimal
    Generación Z 64

    Eduardo Padilla
    Cuatro poemas 77

    Gerardo Piña
    Oráculo 83

    Pablo Sánchez
    El liderazgo de la ficción 97

    Julián Herbert
    Cuatro poemas 105

    Carlos A. Aguilera
    El estremecimiento de los intelectuales:
    entrevista a Idalia Morejón Arnaiz 115

    Fabio Morábito
    Prosas 124Felipe Vázquez
    Seis notas sobre la poesía de Morábito 127Alejandro Badillo
    La señal 137

    Carmen Boullosa
    Cincuenta cuerpos extraordinarios 145

    David Cortés Cabán
    Seis poemas 156

    Luis Fernando Cruz Carrillo
    Diablo 159

    Carlos Ulises Mata
    La mirada hermenéutica 167

    Daniel Bencomo
    La dicha de lo dicho 173

    Gregorio Cervantes Mejía
    El peso de los recuerdos 176

    Víctor Hugo Martínez Bravo
    Con un cuerno de chivo en Wall Street 178

    Eduardo Sabugal
    La caja verde de Cristina 184

    Francesca Dennstedt 
    Un ejemplar de chotería 188

  • Pastilla camaleón de Julian Herbert

    Herbert: Autobiografía órfica por José Homero

    La poesía es eco. Carl Sandburg, en una sentencia famosa, escribió que “La poesía es un eco invitando a bailar a una sombra”. La condición resonante, vestigio que impregna la memoria y se disemina por el discurso como un olor pronunciado que se adentra adensándose en las cámaras, a menudo se ha asociado, casi de manera única y por ello reductiva, con la coincidencia de los sonidos finales de los versos, cuya asonancia o consonancia determinan musicalidad. Compás que permite la nmemotecnia según explicara Walter Ong.

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