José Ramón Ruisánchez Serra

  • La insumisa relectura  | José Ramón Ruisánchez Serra

    El padre de Montaigne decidió que la mejor manera de educar a su hijo no era en francés. Apenas separado de su nodriza, le contrató a un alemán a quien le dio una orden lapidaria: al niño solamente le hablaría en latín. Y no solamente lo hizo el ayo. Cada miembro de la familia y de la servidumbre aprendió lo suficiente para que el niño Michel no oyera francés sino hasta que cumplió los seis años. Así, con una lengua muerta como lengua materna, Montaigne creció leyendo a Horacio, Virgilio y Ovidio antes de conocer a Villon. read more

  • ¡Que 70 años no es nada! | José Ramón Ruisánchez Serra

    Dijo Héctor Manjarrez, en 1989, pero lo sigo oyendo con nitidez, lo vuelve a decir cada vez que abro esta página: “yo empecé a escribir como escritor –como persona que se concibe a sí misma ante todo como escritor, antes que cualquier otra cosa– (…) en el año de 1963”. En esa etapa inicial de su carrera, agrega: “nunca escribí un cuento sin pensar antes cuán extraño debía de ser en la forma (…) Lo que me interesaba (y a los escritores, pintores, cineastas y músicos que eran mis amigos era crear formas raras en las cuales vaciaría posteriormente el contenido”.[1] Y un poco más adelante: “Entonces, como ahora, aquello que me parecía más extraordinario y disfrutable de James Joyce era ese maravilloso ojo suyo sobre los seres humanos, sus formas de hablar, de moverse, de pensar. Tal vez yo pensaba que este tipo de ojo sólo podía obtenerse, o recuperarse a través de técnicas insólitas.” read more