Tres poemas

 

MAGDALENA

 

Y con justa razón decían que

estabas deliciosa

 

En mi boca suave es el sabor de tu pan

y vertiginosa corre la levadura

de tus piernas en mi nariz

 

Yo no soy culpable de tener

harina en las manos

pero sí de tener la barriga vacía

y el corazón contento

 

 

 

DEL SOÑARSE

 

Sueño

 

y una húmeda

costra nocturna

—cargada de una fuerte furia de nostalgia—

despierta.

 

 

 

CAÍDA LIBRE

 

Caer sin más,

simplemente caer.

Caer en el caos,

caer con caos,

en el pozo del  fracaso.

Caer redondo,

hasta el fondo.

De prisa

te incorporas

sin saber

que caíste otra vez.

 

Texto publicado en la edición 147 de Crítica

Escrito por Iván Vázquez