Gabriel Martínez Bucio

  • Nunca responda cuál es su libro favorito | Gabriel Martínez Bucio

    Los escritores suelen aterrarse continuamente ante dos preguntas en apariencia inofensivas: ¿qué es la literatura? y ¿cuál es tu libro favorito? La primera siempre la hace una persona que, con la mala intención de exponernos o la buena de incluirnos en una conversación, suelta la interrogante. Los ingenieros, arquitectos y demás profesionistas sentados en la mesa, seguros de su valor de cambio en esta economía de mercado, esperan con ansias qué dirá el que se dedica a esa cosa tan extraña que para abreviar llamaremos Literatura. Debe ser una respuesta clara, tajante, que deje a todos satisfechos, pero que no caiga en la pedantería. Ante nuestra mente desfilan los formalistas rusos, el Círculo de Praga, los debates en la universidad (¿una lista de supermercado puede ser literatura?, ¿cambia la cuestión si fue escrita por Walter Benjamin?), el extrañamiento, Peter Bürger, las teorías del cuento, las lecturas que hubiéramos hecho de haber tenido más tiempo… Sin embargo, comúnmente abandonamos toda posibilidad de respuesta por considerar, de antemano, que el susodicho no entenderá esas teorías sofisticadas antes de que se enfríe el pavo. read more

  • Macedonio Fernández y la literatura quirúrgica | Gabriel Martínez Bucio

    Vivo mi día delante del lector

    Macedonio Fernández

     

    1. Ficción a la manera de Rembrandt

    A mediados del siglo XVII la cofradía de cirujanos de Amsterdam sólo realizaba una disección anatómica pública al año. Normalmente se llevaban a cabo en invierno, para mejor conservación del cuerpo, que debía ser de un criminal ejecutado. Recordemos que la iglesia católica no permitió la disección de cadáveres humanos con fines científicos sino hasta 1560. Así que los procedimientos eran poco frecuentes, novedosos y espectaculares, a grado tal que se convertían en acontecimientos sociales de la época. De esta manera, Rembrandt retrata La lección de anatomía del doctor Tulp (1632). En ella encontramos al famoso médico Nicolaes Tulp enseñando la musculatura del brazo a siete cirujanos que observan con atención.[1] Después de haber efectuado un corte longitudinal anterior del brazo izquierdo, el doctor sostiene con sus pinzas, músculos y nervios, mientras parece decir: “Así es cómo se hace una disección”. Lo curioso de la pintura es que el doctor está explicando (qué fea palabra) al mismo tiempo que lleva a cabo la disección. Rembrandt no retrató a Tulp dando una conferencia después de la autopsia, sino que lo plasmó en el acto de ejecutar su obra. Mientras el cirujano exhibe el radio del cadáver, comenta lo que encuentra en ese preciso momento. Es decir, durante la creación (la clase de anatomía) expone su procedimiento. read more