Más de dos décadas después de la publicación de Meditaciones del Quijote (1914), de Ortega y Gasset, su concepto de “salvación”[1] reaparece en el discurso de María Zambrano. “Salvación” de las cosas pequeñas, reconocimiento del otro, reaniman la lectura que la filósofa lleva a cabo del realismo español. Su segundo libro, publicado en el exilio, Pensamiento y poesía en la vida española (1939), no sólo plantea la existencia de un conocimiento poético, sino que despliega todo un entramado que insinúa una vuelta al realismo como una de las alternativas a la crisis del pensamiento occidental.
La defensa del realismo español en María Zambrano constituye una de las primeras confrontaciones con el pensamiento de Ortega y Gasset, aunque simbólicamente se suele situar esa primera confrontación en 1934, cuando la filósofa observa la necesidad de recuperar “un saber sobre el alma”. Sin embargo, será en los años posteriores, con la defensa del realismo español y la irrupción del tema de lo sagrado, cuando se confirme dicha cisura. No obstante, el reconocimiento de las cosas ínfimas que Zambrano intenta recuperar en esa época tiene sus raíces en la “salvación” que había emprendido Ortega de “las circunstancias” en Meditaciones del Quijote.



































