Cuatro estampas de Artaud | Francisco Serratos

I.

La visita a México en 1936 fue el principio del fin para Antonin Artaud: comenzó el descenso hacia una esfera oscura de la que salió diez años después. A su llegada, ya mostraba cierto deterioro no sólo físico, también psicológico y la impresión que causaba era semejante a ese desconcierto y desconfianza que generan los “anormales” en la gente “normal”. Qué mejor testigo para demostrarlo que un médico. Un médico poeta: Elías Nandino. Nadie fue tan cercano y al mismo tiempo tan ignorante de la vida de Artaud durante su estancia en México. read more