Alejandra Gutiérrez Cruz

  • Crítica 151

    Portada-151 Para el número 151, correspondiente a Octubre-noviembre, publicamos ensayos, cuentos, poemas y reseñas de Jacques-Pierre Brisott, Gabriel Bernal Granados, Israel Ramírez, José Balza, Alejandra Gutiérrez Cruz, Alejandro Badillo, Gregorio Cervantes Mejía, Eduardo Sabugal, León Plasencia Ñol y Jorge Esquinca, entre otros escritores.Haz clic en la imagen o aquí para leer la versión digital de Crítica

    SUMARIO:

    Jacques-Pierre BrisottMarat 3Vicente Francisco Torres

    América y Emilio Salgari 10

    Gabriel Bernal Granados

    Editoriales independientes de poesía en los ochenta y los noventa 23

    Felipe Vázquez

    El porqué de muchos nombres 31

    Eduardo Felipe Sánchez García

    El último elefante (abril 30, 1945) 34

    Luis Vicente de Aguinaga

    Tres poemas 43

    Israel Ramírez

    Contemporáneos y la tutela de López Velarde 46

    Pablo Montes Castro

    Temblores de la espina 66

    Noé Blancas

    Dos poemas 70

    Alejandra Gutiérrez Cruz

    La señal 74

    Charles Simic

    Seis poemas 97

    Gustavo Ferreyra

    El hedor 102

    León Plascencia Ñol

    Tres poemas 110

    José Alberto GuerreroUnas horas en la piel de Mabel 118José Balza

    Domínguez Michael y la sobreescritura 123

    Silvia Eugenia Castillero

    Cuatro poemas 148

    José Aníbal Campos

    Casas de mis amigos 151

    Roxana Artal

    Variaciones sobre el miedo 155

    Víctor Hugo Martínez B.

    Reconstruir la experiencia 182

    Alejandro Badillo

    El acto colaborativo 170

    Eduardo Sabugal

    Bosquejo de un mal 173

    Víctor Manuel Torres

    Palabra de poeta 177

    Daniel Bencomo

    Donde cae la piedra de Spinoza 180

    Gregorio Cervantes Mejía

    Las puertas clausuradas 182

    Jorge Esquinca

    Límites de lo humano 186

    Rafael G. Vargas Pasaye

    La novela sera corta o no será 188

  • La señal

    Era la señal que esperaba: un colibrí muerto. Con sus alas desprendiéndose y el pico torcido. Lo encontré cuando salí a barrer el patio como todas las mañanas. Prefería estar afuera, para no escuchar a Romina con su llanto irrefrenable. No es que no la quisiera. Fue un capricho que me duró tantos años que, cuando lo obtuve, me pareció algo sin chiste y perdió su sentido. read more