Cuatro poemas de Julián Herbert

 

 

 

OSCURA

 

a Javier Sicilia

 

Pasé toda la noche con el brazo en una grieta.

No era un aula de santos.

Era un hotel a las afueras de Querétaro.

Dos camas indi­vid­uales pro­vi­sion­al­mente pegadas

para caber los tres (siem­pre tres) juntos.

Ascé­sis: duer­mevela: Aníbal Barca, mi hijo, cayendo cada 15 min­u­tos por el hueco.

Es vul­gar pero no es falso: pasé toda la noche con el brazo en una grieta.

Me incul­caba el demo­nio de una negra rabia acús­tica, ¿para qué escribir poemas

si todo lo que hiere tiene el tacto vacío: usura de una tumba?

Encan­di­lado, muy orondo y sin luz (sin otra luz y guía sino etcétera etcétera),

escribí de memo­ria estos versos:

 

Al menos toca lo que matas.

Sién­telo babosa lum­bre negro cara­col con la que mar­cas –meas–

plás­ti­cos: Identidad.

Recuerda, cuando vayas al cine a ver pelícu­las de nazis, que tú no eres judío.

Pero si eres judío no recuerdes nada: al menos toca lo que matas.

No te metas en dios. No vue­les coches. No hagas citas sagradas. No dis­cu­tas conmigo.

No me ven­das muñones. No me traigas cabezas. No me pidas que aprenda a respetar.

Toca.

Al menos toca lo que matas.”

 

Son pési­mos. Lo supe de inmediato.

Hace un par de años que no logro hacer poemas.

Lo extraño pero no lo lamento.

Todos sabe­mos que la poesía no es más (ni menos) que una destreza pasajera.

Una destreza que, per­dida, se hace tú y alum­bra oscura.

 

(Igual que un padre pasará toda la noche

con el brazo en una grieta

procu­rando que la cabeza de su hijo

no toque nunca el suelo.)

 

 

 

SE HACE Y ALUMBRA OSCURA

(CHISMÓGRAFO)

 

[3]

Noli me tangere

Juan 20:17

 

Poesía eres tú.

Miguel Gaona

Maricela Guer­rero

Efraín Velasco [3]

María Sal­gado

Ricardo Castillo

 

Esto es lo que veo:

hay alguien, en la ciu­dad de roma, que ignora el arte de amar

: afila sus cabal­los, besa sus herraduras.

Un lago con gavio­tas faméli­cas y la fábrica de sosa.

[3] ___________________________________________________________.

entre como entre gotas negro

Otra gri­eta den­tro de la grieta.

 

Este verso es lo que no veo:

sujeta por el már­mol, una herida:la bala blanca, su dis­per­sión de cincel,

ni los carame­los chi­closos ni las venas ni el ojo en el ala de la monarca macho

[3] ______________________________________________________________

como entre gotas como negro, etc.

la silla nueva de los niños.

 

Pero aquí es cualquier otra cosa:

una túnica herida, por ejem­plo; el már­mol en sus venas.

cosas sin resol­verse como una herida o la pata de la mesa coja: derrames

[3] ______________________________________________________________.

Oril­la­mar.

Por ejem­plo un ladrón que grita indig­nado: ¡al ladrón!

 

Se habla de un desayuno que actu­aba como foca,

de una comida fru­gal, y de una cena última como el último panda

de un par­que temático,

y de los dientes amar­il­los que no mejo­ran ni con la cal,

se habla tam­bién de los cal­i­bres de las piolas,

[3] ______________________________________________________________,

e a a e u e a u o ue a u a a o o o a,

un esqueleto vocal; no rima

De una cena de la que no se dejará de hablar jamás,

 

se habla de una

causa opaca en la sonora, pero es falso.

 

(respuesta sorteada)

 

Ser­vi­ciales agujas

cer­vi­cales: y alguna lanza no lo es?

enhebrar la o por lo redondo.

[3] __________________________________.

las mar­can pre­sas horas de la obediencia.

Válvu­las, poleas, engrana­jes y ric­tus colaboracionistas.

 

Al menos toca lo que matas.

 

La Muerte es una maes­tra del correveidile.

La Muerte es una maes­tra de geometría y pericia.

La Muerte es una maes­tra de [3] _______________

La Muerte es una maes­tra de orillamar.

La Muerte es una maes­tra de primer grado

 

La Muerte es una sub­sec­re­taria de qué estado gaseoso.

La Muerte es una sub­sec­re­taria de economía.

La Muerte es una sub­sec­re­taria de [3] __________________.

La Muerte es una sub­sec­re­taria de Ven­tas & Tracciones.

La Muerte es una sub­sec­re­taria de otra subsecretaria.

 

Esta­mos hasta la

rabadilla: qué fosa tan común,

Ama­zo­nia con semi­l­las de cardamomo,

[3] __________________________,

Anilla

boina de esta vaina.

 

A con­tin­uación, el niño Dios; pase a recoger su diploma. A continuación,

el niño Billy;acribille por favor a ese hijoeputa.

lávese las manos y recoja sus semillas.

[3] _____________________; ___________________________________.

decanta Mar­cel su salto; unos milímet­ros deciden.

El niño Dios mira el diploma y se clava en la grieta.

 

Se hace tú y alum­bra oscura:

alguien – roma: ignora el arte de amar.

y la sosa escuece, gavio­tas faméli­cas: derrames.

[3] ____________________________________________________.

valed­era de valiosa.

Choco­late y atole negro por la mañana.

 

Se hace tú y alum­bra oscura.

alguien —western:instruido por tus versos

amará

una sucu­lenta sopa de águilas y los cal­i­bres de las piolas.

[3] ____________________________________________________.

Al río de mor­tal, ¡valiente!

[4] ____________________________________________________.

 

 

SPLENDOR IN THE WRAP

 

Deseoso es aquel que huye de su madre.

José Lezama Lima

 

Anoche el Espíritu de las Navi­dades Futuras me hablaba

sin hacer pausas para respirar

como si lo hubiera poseído el espíritu de mi madre. Decía:

una limosina en la alfalfa / mira cómo la perra

se desnuda / posesionarios

de ter­renos fed­erales / tími­das, seden­tarias, soli­tarias, caníbales

y noc­tur­nas /

Tóx­ico Sólido No Peli­groso / agujeritos

que hace la muerte en el muro del kinder­garten / el

amor de mi vida has sido tú /

el amor de mi vida sigues siendo tú”. Era un

baldío y lo llamábamos

la alfalfa: ahora han puesto un Sori­ana y quinceañeras

cruzan el esta­cionamiento saludando

desde sosos quemacocos

a la gente y los car­ri­tos en sus

nubosas ropas (las quinceañeras): acarreo

de mor­tadela: acarreo

de votantes: acarreo

de pen­sion­a­dos a la fiesta. Queda (pero dónde) lo que no se com­para: la metá­fora de

sí.

La pobre: cinco meses de salario tira­dos en una noche,

y el marido la engaña, el amante la engaña, la mujer

con la que tiene ciber­sexo la engaña”, decía (el voto, la pen­sión, la

mor­tadela: olor a muerto sin bañar) el Espíritu de las

Navi­dades Futuras poseído por

el espíritu de mi madre: “Habráse visto: una

limosina en la alfalfa,

una limosina en la alfalfa, una

limosina en la alfalfa”.

 

 

 

CRISTO NO TE AMA

 

They shoot horses, don´t they?

Horace McCoy

 

Entonces abre la ventana

y tírate

Los Tres

 

Te estás poniendo fea y Cristo no te ama,

gorda,

lo gri­tan las pare­des del gimnasio,

musa gorda,

no bajes (se refieren

a la cam­i­nadora), no bajes

que así bajarás mejor (Cfr.

Juan de Yépez; qué

creías, tam­bién yo

cursé licen­ciatura).

No bajes que así bajarás mejor: están hablando

de ti

diciendo: Cristo

no te ama.

Cristo no te ama. Todavía

te invita a pasear

a solas:

te lleva a las afueras,

te tumba en cobertizos,

la mete a tus espaldas,

mur­mura entre los grillos

la can­ti­nela esa de los años 80:

ya no te quiero, pequeña,

ahora amo a los caballos”,

engol­fando la voz

con cal­cu­lado apren­dizaje de Misterios;

un circo de pul­gas castálidas.

No te ama.

Cristo no te ama. Persigue

en las inauguraciones

a las ente­cas novias

de los raperos

y los diseñadores

y los ciberotómanos

y los aduladores–

niñas que tienen todo el look

pero jamás se dejarían

sacar un ojo por el goce;

pergeña números

que son Su Nombre

en las coman­das de los

Vip´s con la esperanza

de que las nietas del dinero

le man­den un sms; patea botes (oscuro

bajo la noche sola) con tal

de no lla­marte, de no

saltar bor­ra­cho a tu piscina

tan sucia de hojas secas:

tan égloga en asilo.

Te estás poniendo fea,

fétida, mal­sana, pretenciosa,

musa gorda,

y Cristo no te ama:

ahora ama a los caballos.

Escúchame: ¿acaso no

matan a los caballos?…

No luches.

No me escupas.

Te estoy haciendo un favor.

 

Pub­li­cado en la edi­ción 146 de Crítica


Escrito por Julián Herbert

Desde 1989, rad­ica en Coahuila en cuya uni­ver­si­dad estudió la licen­ciatura en Letras Españo­las. Es pro­fe­sor de lit­er­atura, edi­tor y pro­mo­tor de cul­tura infan­til en el Insti­tuto Coahuilense.

Ha pub­li­cado el libro de cuen­tos Sol­da­dos muer­tos (1993) y el poe­mario Chili Hard­core (1994). Su segundo libro de poesía El nom­bre de esta casa (1999), recibió men­ción hon­orí­fica en el Pre­mio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 1998.

Banner BUAP