Asexual

Venus y la (des)mitificación del género | Por Víctor Roberto Carrancá

En la superficie solitaria del segundo planeta, tan cálida como un vientre maternal, encontramos el mito venéreo de la división de los sexos.
Aunque considerado el “dador de paz” en la sinfonía de Holst, debemos saber que en Venus descubrimos la beligerancia. Ahí apareció el báculo milagroso que partió las aguas para que se revelara el camino que nos llevaría a la batalla más antigua del ser humano: la guerra de géneros
Surge, así, la barra derridiana; la báscula de los opuestos binarios jerarquizados donde nació la lucha por la supremacía sexual; obtenible, supuestamente, solo por uno de los dos contendientes.
Entre la espada y el cáliz.
¿Será que aún permanecemos en esta postura maniquea?
Hoy, a través de diversas tendencias filosóficas, psicológicas o sociales (como la llamada teoría queer o, incluso, el mismo posfeminismo); de posturas críticas que abarcan un terreno más amplio al inmiscuirse en el desarrollo biogenético, encontramos la posibilidad de borrar la barrera que divide los  géneros.
La ciencia, sabemos, propone una serie de contingencias que sugieren que sexo y género hoy son, antes que materia de selección, oportunidad de elección.
La balanza, por tanto, ya no debe inclinarse a favor de uno u otro sino, más bien, fusionar los conceptos con la intención de crear nuevos sistemas del pensamiento.
En Venus decapitada, una peculiar novela del catalán Sergio Parra, se explora el tema de la guerra sexual  e, incluso, se le lleva a extremos que ponen en duda la intención del autor: ¿evidenciar el absurdo de una guerra demasiado real, o el realismo de una guerra demasiado absurda?
Los personajes (que en un inicio pueden parecernos maniqueos, incluso aletargados dentro de su pertenecía de género), se mezclan, a través de la intrincada historia, para reafirmar una sola premisa: el sexo está en guerra. Siempre lo ha estado.
La intermitencia de escenas (flash forwards) en donde vemos distintas etapas del futuro de la humanidad (en el cual se aprecian las consecuencias de esta batalla), complementan una narrativa en la cual no solo se mezclan los géneros sexuales sino, también, los literarios
Este proceso de hibridización, en donde un hombre puede ser sodomizado por una mujer, al igual que una mujer puede liderar una conspiración milenaria que pretende abatir el sexo opuesto, genera una sola pregunta: ¿qué es el género y cómo saber qué papel debe asumirse respecto al mismo?
Lo cierto es que el sexo, en su metamorfosis milenaria, es el único monstruo que se coloca, incluso, por encima de sus mitos. Sus componentes ya no pertenecen a una realidad, sino a una hiperrealidad a través de la cual, uno adquiere la apariencia de pertenecer a uno u otro. Los factores que lo determinan derivan, en gran parte, de la reafirmación de la mass media: sabemos quién es quién y cómo debe ser este quién, por revistas de modas, personajes de televisión y, en general, por la estructura mediática que se ciñe a nuestro alrededor.
La cuestión es saber si, después de toda esta realidad simulada, seguiremos encuadrando al género en un sistema de jerarquías o si lograremos borrar la barrera que lo divide.
Cualquier circunstancia que depare el futuro (así sea una guerra sangrienta como la que ocurre en la novela mencionada), solo hay una cosa de la que podemos estar seguros: el sexo es venusino, no por su relación con la antigua diosa sino porque, en verdad, es algo que siempre parecerá, a ojos humanos, completamente extraterrestre.

Asexual

 

Texto exclusivo de la versión digital de esta revista.


Escrito por: Víc­tor Roberto Carrancá

(Ciudad de México, 1984).  Egresado de la Escuela de Escritores de la SOGEM, tiene estudios de Maestría en Letras Iberoamericanas y diversos cursos y diplomados en ciencia ficción, terror, así como en criminología aplicada al cine y la literatura.

Ha obtenido diversos premios literarios, como el Primer Lugar en el Cuarto Concurso de Cuentos sobre Alebrijes (INBA y MAP), Mención de Honor en el Primer Certamen Panhispánico de Relato Breve Letra Turbia (España), entre otros.

Ha publicado en diversas revistas y antologías de cuento e impartido talleres de creación literaria, ciencia ficción y terror. El espejo del Solitario (Ficticia, 2014), es su primer libro de cuentos.

Fotografía de Adrián Duchateau