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Un malentendido entre Ginsberg y Kerouac | Por Francisco Serratos

(Web)

Para mediados 1952, Jack Kerouac pensó que al fin, después de una larga serie de manuscritos, correcciones, borradores desechados y experimentaciones, había llegado a una versión definitiva de On the Road. Durante todo este tortuoso proceso que comenzó desde 1948, no sólo en el sentido romántico de la creación sino de su vida misma, su amigo Allen Ginsberg lo animaba a continuar escribiendo y, después de un par de revisiones, se ofreció a ser su agente literario. Ginsberg realmente creía que su amigo estaba metido en uno de los proyectos más innovadores de la prosa inglesa.

Sin embargo, cuando Kerouac le envía el manuscrito que creía definitivo, Ginsberg se decepcionó un poco de los resultados y le sugirió hacer algunos cambios, de lo contrario “sería imposible publicarlo”. En una carta fechada el 11 de junio de 1952, Ginsberg explica:

“No veo una forma de que sea publicado, es muy personal, está tan plagado de lenguaje sexual, de referencias mitológicas locales que no sé si vaya a tener sentido para un editor… lo que quiero decir con tener sentido es si el editor será capaz de entender qué pasa con los personajes y dónde”.

Reconoce los logros: “El lenguaje es grandioso, los jazzeos maravillosos, los neologismos son fruto de un estilo extático. El tono por momentos es similar a una voz traviesa (‘¿por qué escribí eso?’ y ‘soy un criminal’). Cuando escribes incesablemente y tan bien, los bosquejos, la exposición, es lo mejor que se ha escrito en Estados Unidos; así lo creo”.

“Me parece que el libro es bueno”, continúa, “pero loco de una mala manera y debe, estética y editorialmente, repensarse, reconstruirse. No puedo pararme frente a alguien, en New Directions o Europe, y vendérselo. No lo aceptarán, no lo harán”.

Por último, le recomienda eliminar chistes, “mamadas personales” (personaliajackoff) y enfocarse en un estilo más humano y sobrio. En ese momento, comenta la editora de la correspondencia de Jack Kerouac, Ann Charters, Ginsberg no había encontrado su propia voz como poeta y hacía una poesía académica hasta que más tarde, cuando se muda a San Francisco, descubre una forma nueva de escritura poéticatratando de sacar provecho de lo mismo que critica en Kerouac, y que más tarde se llamaría spontaneousprose.

La reacción de Jack no se hizo esperar ante tales comentarios. Alimentado por la frustración económica a la vuelta de un viaje a México que terminó en pleito con Burroughs, esto fue lo que le dijo a Ginsberg en una carta del 8 de octubre de 1952:“… con toda esta charla sobre el estilo de los libros de bolsillo y la nueva moda en la escritura sobre drogas y sexo, ¿por qué mi On the Road, escrito en 1951, no puede ser publicado? ¿por qué publicaron el libro de [John Clellon] Holmes, que apesta, y no el mío…?” Y va más lejos: “¿Crees que no me he dado cuenta de cuán celosos están tú y Holmes y [Carl] Solomon, de que se cortarían un brazo con tal de escribir  algo como On the Road?

Kerouac se refiere a la novela de Holmes titulada Go(1952), considerada la primera novela beat. Solomon, poeta y enfermo mental, fue uno de los amigos más cercanos de Ginsberg y el mismo Kerouac. Es con este último que Jack se ensaña aún más: “Todos saben que no tiene talento… ¿y qué derecho tiene, siendo un ignorante, de juzgar mi libro? Su libro apesta y tú libro es simplemente mediocre, y lo saben, y mi libro es grandioso y nunca será publicado. Cuidado con encontrarme en las calles de Nueva York […] Todos son una bola de insignificantes egos literarios…ni siquiera puedes largarte de Nueva York porque estás estancado […] Mi corazón se desangra cada que veo mi novela… Y me doy cuenta de por qué es tan grandiosa y por qué la odias y por qué el mundo está como está… especialmente por qué eres así y lo que eres, Ginsberg, es un incrédulo, un envidioso, tu sonrisita no me engaña: escucho los rugidos detrás de ella […] Ve a mamársela a [Gregory] Corso… ojalá y te entierre un cuchillo”.

Por supuesto, esto no significó el fin de la amistad de los amigos beats. Krouac siguió trabajando en el manuscrito de su novela y Ginsberg fungiendo como su agente literario.

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Fran­cisco Ser­ratos nació en Ver­acruz en 1982. Vivió su infan­cia y ado­les­cen­cia en Ciu­dad Juárez, donde estudió lit­er­atura. Actual­mente, es can­didato a doc­tor por la Ari­zona State Uni­ver­sity con una tesis sobre el escritor argentino Juan José Saer y la nov­ela lati­noamer­i­cana del siglo xx. Ha pub­li­cado en varias revis­tas mex­i­canas. Es autor del libro La memo­ria del cuerpo. Sal­vador Eli­zondo y su escrit­ura (2011) y de la nou­velle Bor­deños (2014). Le intere­san la filosofía, la teoría y las escrit­uras no canóni­cas como la biografía, la epis­tografía, la nov­ela corta, los diar­ios y las autobiografías.