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Insistir | Guillermo Núñez Jáuregui

(WEB)

Una amiga que estudia en Buenos Aires un posgrado (¿cómo hace la gente para estudiar tanto?) me prestó una novedad editorial de allá (bueno, salió en septiembre). Es Escritos de un insomne, de Damián Tabarovsky. De ahí saco esto, de “Críticas y reseñas” (25/10/2014), una de las columnas compiladas en el volumen: «De las cosas que más me gustan de la literatura es que no avanza, no progresa, vuelve una y otra vez sobre los mismos temas. Una de las afirmaciones que se repiten cada veinte o treinta años es la muerte de la crítica. ¿Murió la crítica? Seguramente sí, y eso también es fantástico. Mientras que la tecnología nace siempre vieja (el último gadget es en verdad el penúltimo, la próxima versión está ya lista para hacer envejecer a la anterior), la literatura muere siempre joven».

Cada tanto leo alguna de las columnas, por Internet, que aparecen de Tabarovsky, y nunca había leído tantas como ahora de corrido (se reúnen varias, escritas a lo largo de una década). Es una alegre sorpresa ver lo mucho que se ha repetido. Si hay un tema sobre el que vuelve una y otra vez, en este título, es ese: la repetición, la insistencia, al margen de que se note lo bien que se lo pasa en el ejercicio crítico (aunque de pronto haya también una demora en la melancolía, como en “En un bar” o en el tono no apocalíptico pero sí crepuscular). Una frase, pero que también es una idea, que se repite en las columnas reunidas aquí es la precisión de que aquí se habla de una literatura (pero siempre, de paso, se recuerda, «que es al menos la literatura que a mí me interesa)» y no otra, que es la que tiene el peso en nuestra gran época (en el mercado o en la academia, y contra la que escribe, precisamente, en Literatura de izquierda, esa literatura correcta, de sintaxis clarísima, interesada en la trama, en el desarrollo de los personajes etcétera; lo sabemos ya). Y aunque en medio del libro se encuentre una especie de panorama de la literatura joven argentina que le interesa (escrito para Letras Libres cuando la literatura argentina, coincidiendo con una FIL, estuvo más o menos de moda en México –fue breve, aún hay saldos de ese interés en el FCE–) debe señalarse que lo que realmente se desprende de esta colección de columnas no es tanto el cansancio de escribir una columna (que todo columnista más o menos frecuente conoce) sino que se han escrito, por cerca de una década, desde la misma trinchera y siempre en contra. ¿Contra qué? Contra el tiempo presente. Y recuerdo esto ahora, claro, porque esa vocación crítica, de estar en el momento, fue la que le dio sentido a un par de libros (comentados aquí) editados en Mardulce (es decir, por Tabarovsky). «Repetirse y repetirse es parte del encanto del trabajo intelectual», insiste Tabarovsky, «no como forma de autoplagio (lo que no sería condenable en absoluto), sino en un intento, levemente neurótico, por suponer que insistiendo finalmente algo queda».