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Cadáveres Aplaudiendo | Por Gabriel Rodríguez Liceaga

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1.

Borges -en algún pasillo del laberinto de prólogos que construyó para las generaciones de lectores nonatos- afirma que hay tres eventos decisivos en la vida de todo hombre. Son: descubrir al mar, descubrir al amor y descubrir a Dostoievski.

Yo añadiría: descubrir al cine.

El cine es luz. A veces también es entretenimiento. En ocasiones incluso es una anestesia que sirve para mitigar la basura que llevamos por vida. Aquí que cada quien se haga bolas. Pero el cine es luz. Cualquiera que se atreva a contradecirme acabará con un clóset lleno de dvds inservibles y que tendrá que vender como por kilo o como chatarra en una decena de años. A mí padre le pasó así pero con casetes beta y vhs. Al hombre del futuro le pasará con hologramas. Aunque ahí ya estoy haciendo ciencia ficción.

Hablo de que ver cine es ir al cine.

Encerrarse en una habitación oscura, formar parte de la asombrada tribu, atender al mundo proyectado enfrente de nosotros.

El cine es luz, repito. Y aquí cualquier adelanto tecnológico no contradice mi punto. Sólo hay que volver la mirada hacia atrás en cualquier sala de cine para notarlo. Y entender eso implica asumir que el cine es magia. Si acaso hay un centímetro de magia en el mundo, ese está aprisionado en una película. Federico Fellini lo tiene muy claro, cuando en “Otto e Messo” el mago aparece y se topa de frente con Guido lo primero que hace es saludarlo como si se tratara de un amigo. “Hace rato que no te veo”, le dice. Obvio. El cineasta y el mago son buenos amigos que se frecuentan poco. Por eso cuando en “Boogie Nights”, en medio de una de las tantas fiestas entre pornógrafos, un personaje hace flotar un vaso de Cerveza: todo cobra repentino sentido. El cine es luz, es magia, es ucronía. El tiempo se detiene y avanza y regresa. Personalmente afirmo que yo adoro y adolezco de todas aquellas cosas que me hacen prescindir de la realidad: dormir, beber, leer, ver cine, tener sexo.

“El cinematógrafo, alegre deformación del universo”, dijo Marinetti hace casi un siglo.

 

2.

Ciegos, construimos nuestras propias e individuales “Historias del Cine” a partir -primero- del asombro. Dudo que yo sería la persona que soy si no me hubiera enfrentado en mi más susceptible infancia a los Brontosauros de “Jurasic Park”. O al final de la quinta entrega de Star Wars,  aquella en que los malos vencen a los buenos. Ambas cuestiones sumaron a mi favor.

Sin embargo, el día que Satanás en el Enorme Juicio a la Creación Humana refiera ambos títulos: yo no levantaré la mano para defenderlos. Sí levantaré la mano, en cambio, por otros directores que me ayudaron a estrenar ojos, que exaltaron mi alma, que hicieron que el Gabriel que entró a la sala no sea el mismo que la abandonó. Previamente mencioné a dos: Federico Fellini y P. T. Anderson. Dicho: uno de mis cineastas muerto favorito y uno de mis cineastas vivo favorito.

Entendámoslo: no es lo mismo ver películas que ver cine. Así como no todos los libros son literatura. Es un evidente y soso juego semántico el que propongo. Pero también ayuda a entender y aclarar cosas.

Ciegos, construimos nuestras propias e individuales “Historias del Cine” a partir -en segundo caso- de la pereza y la carcajada. Nos hemos transformando en cadáveres aplaudiendo. Es alarmante la cantidad de malas películas que se topa uno en las marquesinas de los cines del país, podemos sobre intelectualizarlas tanto como deseemos, pero de que el nivel es bajo: es bajísimo. Hay crisis. Al teórico Rafael Cruz le tranquiliza saber que al cine le está ocurriendo como a la pintura al óleo en sus inicios: que sólo era oficio de señoras ociosas debido a lo caro de su hechura.

Aquí retomo lo que mencioné párrafos atrás: el cine se ve en el cine. Pero esa ya es una utopía irrealizable. La experiencia cinematográfica lleva implícita su fugacidad. El que no la vio se amuela. ¿Estabas muerto cuando daban “Metrópolis”? También te amuelas. Los que gustamos del cine estamos tácitamente amolados. Vaya, ni siquiera sé si “Metrópolis” estuvo en cartelera. Y es precisamente por ello por lo que es fundamental crear una Historia del Cine. Una propia y una que nos pertenezca a todos.

Concluyo estas líneas suplicándole al hipotético lector que se acerque a la completa y hermosa historia del cine filmada por el paternal y congruente Mark Cousins: “The history of film: an odyssey”. Sencillamente: un collage de imágenes vivas de diecisiete horas.

Una gema entre la mierda.

El cine es un arte en pañales, ya se dijo; pero también es un arte fascinante que nos puede ayudar a descubrir al mar, a descubrir al amor y también a descubrir a Dostoievski.

(411 días)

 

Texto exclusivo de la versión digital de esta revista. 


Escrito por Gabriel Rodríguez Liceaga

@El_neb) Nació en la ciu­dad de Méx­ico en 1980, ganador del Pre­mio Bel­las Artes de Cuento San Luis Potosí 2012 y autor del libro de cuen­tos “El Demo­nio Per­fecto” (BUAP. 2008) y las nov­elas “Balas en los ojos” (edi­ciones B — Zeta Bol­sillo, 2011) y “El siglo de las mujeres” (edi­ciones B — Zeta Bol­sillo, 2012).

  • X

    “El cine es luz. Bla bla bla. El cine es luz. Bla bla bla. Pero les digo que el cine es luz…”.

    Dios mío, tienes la asombrosa cualidad de escribir cada vez peor.

    Recapacita, por favor, ya no escribas. O escribe, pero ya no te quemes publicando. Dedícate a leer, a ver cine, a ser feliz. ¿Por qué le rindes culto a tu ego a costa de los sufridos lectores? ¿Por ver tu nombre en una portada? ¿Por una entrevista en Youtube? ¿Por dinero? ¿Por la remota posibilidad de sexo casual, sexo sin amor con alguna lectora ingenua? ¿Qué te hemos hecho que nos castigas de ese modo? ¡Por qué, Dios mío, por qué este castigo cruel!

    • Gabriel Rodriguez

      perdona :- (

      • coasta

        Aguas con el sufrido.

      • Brad Pittudo

        Sufrido o no , sigo teniendo al señor liceaga en un lugar distinto, se lo dije una vez, igual y no lo recuerda, “una persona que tiene una edad mental mayor que fisica”, merece ser escuchado,y si joven neb, tiene fantasmas es muy su pedo, (tambien los tengo yo ) de igual manera siempre existira esa eterna lucha entre quien escrbie y quien lee, no siempre entiendo la forma de escribir de este señor. pero me gusta

        • E. Osberto Flores

          oye “X” limpiate las manos, parece que cagas cuando escribes, el gusto
          es subjetivo hay lectores que tenemos a Gabri en un pequeño marco ahi en
          algun rinconsito del alma, jodete, busca un abrazo de tu xadre, echate
          una paja, no se. jodete.