FIL - Feria Internacional del Libro

La Feria Internacional del Libro de las ausencias

Por: Hugo Vargas

Asistí a las primeras versiones de la FIL siendo editor universitario, y en aquel entonces las universidades eran uno de los pilares de la feria, pues la presencia de los grandes grupos y editoriales apenas se iniciaba.

Hubieron de pasar algunos años para que la FIL empezara a adquirir el perfil que ahora conocemos, hasta convertirse en uno de los acontecimientos culturales más importantes de Iberoamérica, donde se dan cita editores de habla hispana, portuguesa y bibliotecarios de habla inglesa. Los organizadores hablan ahora de la presencia de más de 50 países.

A la FIL se viene a ver y a ser visto. Es verdad que ha perdido la espectacularidad de antaño, pero sigue manteniendo cierto glamour con las bellas edecanes en algunos estands y con las presentaciones literarias y de autores reconocidos. Este año, además de la entrega del premio de literatura a Fernando Vallejo, el escritor mexicano-colombiano, estuvieron presentes los premios Nobel Herta Müller y Mario Vargas Llosa.

Cada año hay un país invitado, Alemania en esta ocasión, aunque su presencia cultural se vio disminuida al cancelarse varias presentaciones pues los autores no lograron llegar al país. La cancelación de actividades incluyó la ausencia de Joumana Haddad, la joven escritora libanesa, quien iba a presentar su libro Confesiones de una mujer árabe furiosa.

Y aunque no se hable en voz alta del reciente hallazgo de los cadáveres abandonados en las cercanías de donde se realiza la FIL, el fantasma de la inseguridad ronda por los pasillos, y ayer la escritora Carmen Boullosa me confió que había sido asaltada por un taxista vivo que se llevó hasta la botella de tequila que le habían obsequiado a la poeta mexicana. “Lo que más me enojó –me dice Carmen– es que se hizo mi amigo.”

Uno de los aspectos más promocionados de la FIL son las actividades culturales que incluyen presentaciones de libros, mesas redondas y charlas con autores. Pero ésta es la feria de los premios y homenajes: son muchos y se dan a editores, autores, lectores, bibliófilos, libreros, etcétera.

Sin embargo la presencia literaria es mínima, pues la enorme mayoría del espacio es ocupado por ediciones que van desde el marketing hasta la superación personal y textos de autoayuda; de la temática religiosa y espiritual hasta los textos técnicos y científicos.

Pero en estos cinco lustros la FIL ha consolidado importantes espacios para los profesionales del libro y ahora se reúnen aquí periódicamente, aunque con resultados diversos, editores universitarios y libreros, promotores de la lectura y bibliotecarios, ilustradores y traductores.

La FIL, con sus 25 años de vida, es hoy el destino obligado para los editores de habla hispana pero no por la venta al menudeo, pues a pesar de que según los organizadores asisten más de medio millón de personas, la enorme mayoría acude a las diversas actividades culturales. Algunos críticos señalan esto como una debilidad pero, sin duda, ha contribuido enormemente a la vida cultural de la ciudad.

  • Alejanda Díaz Ortiz

    Hugo, espero que el próximo año, con libro nuevo en mano, nos demos un baño de glamour (o lo que quede de él)…

    Beso.