Un tiempo suspendido. Cronología de la vida y la obra de Juan Rulfo de Roberto García Bonilla

Juan Rulfo: cronología de su vida y de su obra por Alberto Cue

¡Pensar que ese bloque del Yo encuentra sus partes fuera de él!

Paul Valéry

 

 

En años recientes, sobre todo a partir de la celebración de los cincuentenarios de sus dos libros, se publicaron algunos títulos enfocados a la relación de la vida y la obra de Juan Rulfo, con particular atención en la biografía del escritor. Destacan principalmente dos biografías: Noticias sobre Juan Rulfo (2004), de Alberto Vital, y Un extraño en la tierra, de Juan Antonio Ascencio (2005). En marzo de 2009 (con dato de edición de 2008) se publicó Un tiempo suspendido. Cronología de la vida y la obra de Juan Rulfo, de Roberto García Bonilla, y un año después, en marzo de 2010, apareció la segunda edición. Los tres títulos indican, tras medio siglo de crítica rulfiana y una inmensa cantidad de trabajos, el creciente interés por la figura del escritor, interés siempre menor que el que ha despertado su breve pero admirable obra literaria, pues la biografía propiamente dicha se ha esbozado durante muchos años a partir de referencias dispersas, en forma de anécdotas, algunas más legendarias que otras, y en trabajos parciales y tentativos.1

Al compararlo con estas dos biografías —la de Ascencio, etiquetada como “no autorizada”, y la de Vital, autorizada por la Fundación Juan Rulfo—, el libro de García Bonilla nos parece atípico. Es un trabajo hecho al margen de la Fundación Juan Rulfo y con el apoyo, más que intelectual, solidario, de Felipe Garrido y Federico Álvarez, dos editores experimentados y estudiosos de la obra de Rulfo. El trabajo de investigación duró cerca de diez años y concluyó en un libro de poco más de 500 páginas. Incluye dos secciones principales de muy distinto carácter. La primera de ellas —la cronología: 1784-2002— es apta tanto para la lectura especializada como la no especializada; la segunda, compuesta por varios apéndices de fuentes —que constituyen los índices más completos publicados hasta ahora—, es de utilidad para todo investigador y contiene prácticamente todas las referencias temáticas aparecidas hasta 2007. Aunque es poco usual hacerlo así, con objeto de sugerir la riqueza de esta parte del trabajo, presento el índice de los apéndices, el cual por cierto no figura desglosado, como debería, al final del libro:

 

Apéndices

Bibliohemerografía comentada

I. Ediciones

El Llano en llamas, Pedro Páramo, El gallo de oro y obra completa (FCE y otras editoriales)

Los cuadernos de Rulfo

Aire de las colinas

Obra completa y antologías

II. Cuentos, relatos, borradores, guiones de cine, cartas y textos autobiográficos

III. Conferencias, ponencias, prólogos, pláticas, semblanzas de artistas plásticos, textos de arquitectura e historia, monografías y presentaciones

IV. Reseñas de Juan Rulfo en el Centro Mexicano de Escritores

V. Discografía

VI. Fotografía

Exposiciones

Publicaciones

VII. Traducciones

El Llano en llamas

Pedro Páramo

El gallo de oro

VII. Tributos al escritor y a la obra

Homenajes públicos

Homenajes bibliohemerográficos y compilaciones

Premios y condecoraciones

IX. Producciones en torno a Rulfo y su obra

Filmografía

Obras musicales

Espectáculos

X. Tesis

XI. Cronologías

XII. Entrevistas y conversaciones

XIII. Referencias intertextuales a Juan Rulfo y su obra en textos literarios

XIV. Bibliohemerografías

Libros monográficos sobre Juan Rulfo y su obra literaria y fotográfica

Textos biográficos y testimonios

Compendio de bibliografías

 

A este apéndice anteceden (pp. 357-397) la Bibliohemerografía directa y los Archivos utilizados para la elaboración de la cronología. Sólo resta comentar que hizo falta, para los índices que vienen en el apéndice (pp. 401-535), una nota explicativa acerca de los criterios (y las excepciones a los mismos) de la ordenación de las fuentes. Así, por ejemplo, el libro de Juan Antonio Ascencio aparece, no en la sección de Textos biográficos y testimonios, donde tal vez muchos lo buscarían, sino en la sección de Libros monográficos sobre Juan Rulfo y su obra literaria y fotográfica. Y, como ya hemos dicho, el índice general debió incluir un desglose del apéndice para hacer más visibles sus secciones I-XIV y facilitar semejantes búsquedas.

Comoquiera que sea, el libro es muy rico y está hecho de manera tal que satisface el interés en torno a la vida de Rulfo (con un amplio repertorio de noticias sobre él) y, a la vez, ofrece un sólido apoyo para el estudio de su vida y su obra en varios niveles (crítica literaria, análisis estilístico, ideológico y de crítica social, filología textual, estudios morfológicos y genológicos, registros de ediciones, de traducciones y autobiográficos, etc.). Se advierte que el autor no dejó de enfrentar la incertidumbre de un género no tan común para abordar los temas literarios, en especial al emprender esta tarea de hibridación reuniendo una cronología amplia y un catálogo exhaustivo de fuentes.

Pero encuentro un sentido general en Un tiempo suspendido. Si el trabajo catalográfico necesitó una aplicación de criterios, la cronología propiamente dicha se basa en una orientación no menos razonada que posibilita orquestar una composición textual basada en variados y hasta contradictorios testimonios. Es claro que, al abordar un conjunto de problemas concentrados en torno a la biografía de un artista —lo cual, como dijera uno de los primeros comentaristas de este libro, “será siempre un equívoco”—, García Bonilla proyectó los hechos fundamentales de la vida del escritor como una materia aún no agotada por el tiempo, como un universo que sigue girando con sus enigmas y paradojas. El texto de esta cronología —que no explica ni, menos aun, usa razones únicas e indiscutibles— convoca aquellos hechos que dieron forma a las condiciones vitales del propio Rulfo, en el entreveramiento de sus apariencias y de sus fuerzas más profundas. De esta manera, García Bonilla lleva a cabo un riesgoso trabajo al incluir aquello que, sin ser quizá esencial para entender la personalidad del autor, se ha enquistado en la imagen pública sin que pueda por ahora eliminarse del todo sin desfigurar los avatares de esa fama que la opinión pública contribuyó a fijar en torno al escritor.

Un tiempo suspendido aborda estas inestables facetas al confrontar y ordenar su amplísimo material con vistas a disipar leyendas, sin dejar de resaltar versiones discrepantes en torno al autor más controvertido de la literatura mexicana del siglo XX. Lejos de edificar una estructura estática y unilineal, a la manera de una tabla cronológica, el autor imprime a su gran relato un dinamismo que lo lleva a integrar diversos géneros testimoniales que conformaron en parte ese amplio segmento de opiniones: reseñas críticas, notas periodísticas, entrevistas, biografías, cables informativos, ensayos, memorias, reportajes, fragmentos de obras literarias. Además, ya que se trata también de situar la voz del propio Rulfo en el centro de este universo testimonial, el libro integra textos y documentos directamente vinculados a él: cartas, informes de trabajo, grabaciones radiofónicas y discográficas, entrevistas, declaraciones públicas, alocuciones, donde el autor de Pedro Páramo “habla por sí mismo”. De esta manera, Tiempo suspendido es una auténtica enciclopedia biográfica sobre el autor.

Sin embargo, hay que apreciar en su justa medida los alcances del libro. Si bien podemos pensar que éste se orienta a relacionar obras y hechos literarios con el contexto histórico, es decir, bajo una comprensión testimonial de tales hechos y obras dentro de un proceso social, y como parte del desarrollo literario del México de la segunda mitad del siglo XX, permite tan sólo reconocer y ubicar, sin posibilidad de expresar juicios interpretativos, las claves de la personalidad de Rulfo y sus libros, principalmente El Llano en llamas (1953) y Pedro Páramo (1955). Lo que el autor logra establecer, en sus líneas más amplias, y como tarea previa a la posible comprensión de las claves, es un ordenamiento de hechos en una dimensión temporal. Creo que es esto lo que ofrece, si bien a partir de un meticuloso procedimiento crítico. Al considerar lo anterior, me parece que Jorge Zepeda —autor de un libro ejemplar de crítica literaria: La recepción inicial de Pedro Páramo (1955-1963), publicado en 2005— podría convertir sus públicas impugnaciones hechas a este trabajo en una crítica razonada, pues pocos como él podrían contribuir con elementos sustanciales —los que el nivel de su crítica le permitiría— para valorar mejor un libro que, en mi opinión, está lejos de explotar mitos y morbos. Más aun: traza un itinerario de la vida de Rulfo con respeto y rigor.2

Destaca en García Bonilla el esfuerzo constante por equilibrar los contenidos de su cronología. Además de su exhaustividad, que le permite situarse en esta perspectiva totalizadora de las fuentes, actuó con una aguda conciencia anticipatoria: modificó sin cesar su construcción cronológica y, sin establecerse como juez único, seleccionó y discriminó en repetidas ocasiones, buscando distintas perspectivas, estableciendo correlaciones entre tiempos y lugares, emplazando actores, combinando y sopesando voces. Al adoptar esta articulación discursiva, desechó toda “verdad única” y, asimismo, trabajó con los testimonios resignificándolos, es decir, ofreciéndolos en su calidad de noticias y testimonios pero también en su índole de simbolizaciones y denotaciones diversas, incesantemente variables, dentro del horizonte de la vida y la obra de Rulfo.

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  • Liliana

    Hola, me gustaría saber cómo puedo contactar a Alberto Cué. Me gustaría hacerle una pregunta acerca de la presentación que hizo al libro “La mágica oscuridad”, del CONACULTA. Gracias.