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Diez versiones | Fujiwara No Teika

Diez versiones de Fujiwara No Teika

 

Versiones y nota de Ernesto Hernández Busto

 

El más sutil y refinado de los poetas de la era Heian es también uno de los menos conocidos y el que peor acepta traducciones: Fujiwara no Teika (1162-1241) –o Fujiwara no Sadaie, otra posible lectura fonética de los ideogramas que forman su nombre–. Maestro del tanka, calígrafo, arbiter poético de su época, erudito, intrigante, crítico y antólogo (se le deben varias entre las mejores y más famosas compilaciones de poesía clásica japonesa), sus descendientes y sus ideas estéticas dominaron la tradición poética nipona durante siglos. Sin embargo, las pocas versiones existentes en español (con excepción de las de Octavio Paz y otras, más recientes, de Aurelio Asiain) son textos deslavazados, cuya complejidad sentimental y formal queda atrapada muchas veces en el sentimentalismo o la cursilería. Un lector común occidental ignora los códigos poéticos de la época –y los del waka son mucho más complejos  y menos flexibles que los del haiku–, pero aún así, bajo el aire cortesano y la tosca indumentaria de las versiones por idioma interpuesto, se consigue percibir al menos el eco de un talento fuera de lo común.

Durante varios meses he ensayado torpemente estas versiones de Teika a partir de las traducciones literales y comentarios de Donald Keene, Kenneth Rexroth y Earl Miner. Ojo: Teika es un poeta travesti; lo mismo adopta la voz de una trémula cortesana enamorada, que la del amante tierno o despechado; o bien nos habla desde el estoicismo y el rigor de una vejez sabia. El acompañamiento de las transcripciones al romaji tiene una función puramente ilustrativa, para hacer visible la semejanza de mis versiones (salvo un par) con la estructura silábila del original (5-7-5-7-7).

 

 

 

Otro año pasa

casi sin primavera

que me caliente.

Pero me he acostumbrado

a ver amaneceres.

 

 

Toshi furedo

kokoro no haru wa

yoso nagara

nagame na renuru

akebono no sora

 

 

 

Sus negras trenzas

que tanto acaricié…

Cada mechón

se despierta primero

que yo, si duermo solo.

 

 

kakiyarishi

sono kurokami no

suji goto ni

uchifusu hodo wa

omokage zo tatsu

 

 

 

Piensa, no puedes

ver cambiar los colores

allá en el Cielo:

el otoño se nota

en la luz de la luna.

 

 

Ama no hara

omoeba kawaru

iro mo nashi

aki koso tsuki no

hikari narikere

 

 

 

Desde hace mucho

oí que enamorarse

era partir.

Aun así me entregué,

sin pensar en el alba.

 

 

Hajime yori

au wa wakare to

kikinagara

akatsuki shirade

hito o koikeri

 

 

 

¡Nuestras plegarias

eran tan poderosas!

Ya entre nosotros

las cosas han cambiado:

ni esperanza, ni mundo.

 

 

Shika bakari

chigirishi naka mo

kawarikeru

kono yo ni hito o

tanomikeru kana

 

 

 

Yazgo esperando

un tono de la luna

entre los juncos:

el viento del otoño

sopla sobre mi cama.

 

 

Shitaogi mo

okifushimachi no

tsuki no iro ni

mi o fukishioru

toko no akikaze

 

 

 

Noche de primavera.

Roto el puente colgante

del sueño, he despertado:

una banda de nubes

se arrastra entre los picos.

 

 

 

Haru no yo

no yume no ukihashi

todae shite

mine ni wakaruru

yokogumo no sora

 

 

 

Miro a lo lejos:

no hay cerezos en flor

ni hojas rojizas;

la cabaña en la playa,

crepúsculo de otoño.

 

 

Miwataseba

hana mo momiji mo

nakarikeri

ura no tomaya

no aki no yûgure

 

 

 

¿Que me olvidaste,

dices? Pues yo también

olvidaré que al irte

traté de convencerme

que no era sino un sueño.

 

 

Wasurenu ya

sa wa wasurekeri

waga kokoro

yume ni nase tozo

iite wakareshi

 

 

 

Un cielo vasto

que empañan los ciruelos

con su fragancia.

Luna de primavera,

casi limpia de nubes.

 

 

Zora wa

ume no nioi ni

kasumitsutsu

kumori mo hatenu

haru no yo no tsuki