Carlos Flores

Y luego el vacío | Alejandra Olson

 

Y luego el vacío

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luego la piel agrietada se desangra

el canto de la cigarra adormece la lengua

pero los clavos en el oído no ceden al dolor

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y luego la noche cabalga la espina dorsal

el antagonista registra su huella

en el espacio que crea la ilusión nocturna

a través del espejo que detiene sus pasos con gladiadores

de un cuerpo mutante que pertenece a un reino cercano al animal

exponente de la radiación sus injertos cayendo

en trozos cuando resbala el dedo índice

dibujando los pellejos morbidos

para guardar la sensación de la aspereza

para guardar los labios que crujen con los besos

al estirar los brazos a sus miembros

el mutante corre

corre a la frontera de lo desconocido

al muro que la luna no toca

no hay amantes

ni hay hienas

ni palabras agudas

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y luego una lámpara en el corredor asecha el ojo

de la realidad hecha de prismas

con sonrisas fugaces para alardear

en el corazón revuelto en sábanas de seda roja

espasmos del cuerpo raquítico

entra exaltado en un laberinto de colores y formas

de animales y plantas

de astros y estrellas

que toman la dimensión del mismo vacío

con el que comenzó esta historia

 

METEORO