AMBULAT,2015. MIXTA-TELA, 80X100 CM. (1)

Tres poemas | Juan Leyva

Bote pateado

 

a la memoria de Gabriel Vargas

 

 

vamos pateando botes

vacíos por la canica

¿no gabriel?

estatuas de marfil y caravanas fantasma

pregoneros

o sombras nada más

entre la vida y bloques desconchados

 

vamos

(es un decir)

cascareando

más bien de uno en uno

en círculos de estatuas incoloras

y puentes que comienzan y acaban en desiertos

 

compro vendo y cambio

arquerías de abril y partituras

de brisa

óxidos de babel

trapos de nada

mordidas en la ingle y moretones

de besos al vacío

paraguas inservibles nada más

cáscaras nada más

meditaciones

abstrusas

óxidos otra vez

fallidas traperías y solipsismos

 

cambio compro y vendo

                             compro vendo y cambio

                                                             cambio compro y vendo por igual

desconocidos de ruina que dan en plaza

y beben mediodías porque sí

porque nada ni nadie los convoca

(quién dijera):

lo contrario del uno dos y tres

por todos que salvaba a los inocentes…

ahora que ya nadie escribe en las paredes libertad

si acaso incertidumbre

                                  

y justicia y trabajo resultan antiguallas

de una anciana llamada ilustración

corregida apenas

defendida

por una inquebrantable señora tacuche

ahora

que los demás perdimos

digo

ahora

el para qué

y a pa’ con el periódico

del que sólo leíamos tu columna

 

 

 

 

 

Plow & stars

 

 

prendida de mi arado te venías

una y otra vez como vía láctea

en aquella ciudad de ríos y lagos

donde todos querían saltar de golpe al estrellato

 

jengibre con manzana eras y garza

una paloma bronceada

bebíamos (días de fiesta)

en aquel bar vecino a la estación

donde ingenuos soñábamos que un día

noam chomsky entraría a tomar un punch

 

y qué noches aquellas

auroras

yo era tierra cubierta por tu lluvia

y llorabas a veces

oh rabia

y alguna otra salimos ya borrachos

frío y nieve

y la voz tuya y toda de la noche:

la noia

            labandono

                              il niente

sono la tua malattia

paese mio ti lascio

vado via  (gritabas…)

 

qué imposible es ya todo demonia

qué duro el tiempo

arroja

como una colilla a cada uno en ascuas

a este pavimento de esmeril

donde todo

hasta tú

y yo

habría de morir

 

qué grito

qué vacío

qué pobre es esta tinta aun si blu

qué estrellas van muriendo en nuestros ojos

 

 

 

Sin cristal ni llovizna

 

no escribiré los versos más tristes esta noche

garra de niebla

que enreda los timones de los faros y moldea

habitaciones de nadie

estribaciones

del sinsentido

calles y costas

del reflexivo irse

deriva de acordeones

 

si un día a tu ventana llegara un disfraz

digamos de paloma

alada o grávida como un ferrocarril de mentida ruina

no abras

no importan ni palomas ni retratos:

ahora y muchos años después de que te fuiste

qué bueno que lo cantas incluso más allá de oklahoma

con tu falda madura

bailarina de orgasmos y de flores

 

se acomoda la paz para la luna

y te besa de nuevo como entonces

ahora que nosotros no somos los de antaño

nosotros

los enamorados de risa y diente y falda para abajo

y sábanas

saliva

primavera

 

sé que no te veré en ningún andén

ni a mediodía ni de noche

no caen sobre los trenes mis sueños como lluvia

de alas nadie no:

murciélagos errantes

que prefieren fumarse la vida en miradores

y bailar con la luna al son de waits

 

porque en noches como ésta te tuve entre mis brazos

fiera

esta que en tierra extraña y en su lengua

la de los ojos garzos me habla de neruda

en un rockabiliero de austin:

i loved her

                  and sometimes she loved me too
because at nights like this one i held her in my arms
i kissed her again and again under the endless sky
she loved me

                     sometimes i loved her too
how could one not have loved her great still eyes…

 

y los dos repetimos los versos que alguien te habría escrito

aunque ésta fuera

la última alegría que tú le hubieras dado

y éstas

las líneas conclusivas

que el poeta o yo

te habríamos dispuesto en trazos de tinta

 

éramos criaturas en búsqueda

aunque ahora da igual

ahora que esta brisa moldea las cortinas

e incluso tú deslizas

antiquísimas frases en mi oído

llena de vida

como luna de mayo o de noviembre

como en aquella plaza de giovanni

e paolo

donde nada importaba sino el viento

políglota anticuario

que se mordía a sí mismo en pátinas de voces:

ah perro milenario

 

porque en noches

mañanas

madrugadas te escribí mi nombre

tal vez te quiero hoy

mientras la espuma deja su ritmo en la rivera

de asfalto

y ondula tu vestido en la cortina

o estoy ebrio

e tremano azzurri gli astri in lontananza…