Tres poemas de Agustín Calvo Galán

DESNUDAR NOMBRES

I. LA ESPERA

 

Los muchachos del polígono

son de plumaje

oscuro

 

se acallan silbidos, oraciones en voz baja

ondulan las voces sobre el agua negra

 

espejeando

 

mientras, en las esquinas, los contenedores

y las furgonetas de los mossos d’esquadra

se camuflan en verde y azul marino

 

y una colilla que olvida su humo y se ahoga en saliva.

 

Los muchachos se acurrucan en nidos

de alambres

y liman sus alas con esponjas y espanto

 

algunos se marchitan

bajo el óxido del atardecer

 

saben de esta hora, las luces que se van persiguiendo

hacia el límite de la ciudad

y un sinfín de mequetrefes que vendrán al insulto

en procesión de esvásticas

y puñales.

 

 

II. EL ENCUENTRO

 

Por fin, en la madrugada se abren las puertas

del infierno,

y todos caen. Yo caigo tras ellos

preguntándoles

 

¿quiénes de vosotros

me reconocerá?

 

El amanecer

es una línea sobre la que se sostienen

las palabras del atrevimiento

 

unto mis manos con el eccema de sus plumas

 

¿quién de entre vosotros?

 

quiero su deseo gris, fugaz,

el escozor de este dolor humanizado

subiéndome por las fosas nasales

 

¿quién

me aguardará en su abrazo líquido?

 

el aire nos separa, su naturaleza

me niega, todo se despide ante mí,

ni siquiera me queda el peso de sus nombres

 

ascienden ligeros, ya sin añoranza

 

la coraza que sostiene mi mirar

no se disolvió ante su aletear de enamorados

 

y espío su extraño adiós.

 

 

AL BORDE DE TI

 

Lo supe después:

las sombras acudieron a tu encuentro.

 

Sin nombre, calles sin nombre

 

bajo la capa del insomnio se desvanecían.

 

He visto como soñabas temblando de furia

entre

mis brazos

abriendo balcones en medio de la oscuridad.

 

Calles, calles que corren bajo un cielo sereno.

 

No hubo ruido,

nadie salió, nadie dijo yo lo vi todo,

ni siquiera yo mismo

 

y me dolía.

 

Un momento fatídico,

no las buscabas, pero las sombras llegaron

para encontrarte; no las creías y ellas vinieron

para arrancarnos un pedazo de aquellas madrugadas

 

y los años.

 

Calles, calles que pisan mis palabras y las tuyas.

 

 

Even naked

we wear our names

Linda Pastan

 

DESNUDAR AL HOMBRE

 

Anudarte el nombre a la cintura,

 

desnudar

al hombre que me dices

 

eres,

 

aún más desnudo

te quiero.

 

Desnudar al hombre que hay en ti,

emular una piel

por dentro,

 

así,

 

hambruna aún más

perfil hendido aún más,

alfil, torre, peón, caballo,

desliz

aún más.

 

Anudarme el nombre a la cintura,

tu nombre, para ser exactos.

 

Desnúdate, boca arriba,

déjate por dentro el cincel, la alambrada,

el espino, el vigía en su torre,

la virtud en su demencia y

estas manos mías que afrontan un

 

aún te quiero más

desnudo,

 

lívido como vacío,

herido en los harapos que te atan.

 

Aún más desnudo

te quiero.

No mires

la ropa amontonada frente a ti,

mírate aún todo lo que exiges.

 

Mi idioma ha renunciado, mis labios

han renunciando, mis uñas han renunciado,

 

pero el sabor, pero el saber de ti

aún más,

por completo,

 

no quiero, a eso no quiero renunciar

aún más.

 

Texto publicado en la edición 145 de Crítica


Escrito por: Agustín Calvo Galán

(Barcelona, 1968) ha publicado: “Letras transformistas”, una selección de sus poemas conceptuales y visuales (2005), “Otra ciudad” (libro objeto, 2006), “Poemas para el entreacto” (2007) y “A la vendimia en Portugal” (2009). Su obra como poeta visual ha sido recogida en varias antologías especializadas. Su blog personal es http://proyectodesvelos.blogspot.com