Obra gráfica de Vicente Rojo | De la serie Alfabeto Vertical , 2014.

Poema no | Por Felipe Vázquez

Por la orilla de sí mismo,
acaso de más lejos, llega
al patio del abuelo, trae
un árbol de bayas —al origen,
donde a lago en llamas
sabe el fruto—, sin embargo
el patio estaba en otros días, ¿vuelvo
entre aquellos que en la niebla se deslíen?

*

En pelear con muertos
fue mi vida, no sé cómo
perdí tanto que nací
perdido. Entre las tumbas
mi nombre me buscaba,
y me busca en tus palabras
todavía. El rojo acantilado
no da sombras, ilumina
un rayo de silencio mi palabra.

*

Árbol errante que en la orilla
bebe azul, en otros días
vino a través de los glaciares, oigo
aún su gélido jilguero, su raíz
teje en mis venas su deseo, murmura
su distante savia en el poema.

*

Miro a ras de tabla, a pique
el cielo a mi costado, un toro
antaño sostenía, las puertas
dan balsa por adentro y vuelvo
al día cuya savia desconozco,
al árbol cuyo fruto lo incinera.

*

Qué del huerto queda sino
sal de hueso, quemadura
de raíz en las cuadernas. Vaho
en los ojos del espejo, tu deseo
encarna en mis palabras, dice
y, al decir, se labra en el vacío.

*

A tajo de alas, por
la espiga de grietas que vertebra
lo que soy, deviene
el sino de la era
en toros contra sí, mi sangre
en sed metálica germina, los caballos
regresan del azar, las naves
en astillas dan el día, di
qué soy en tus heridas, qué
árbol se despeña en lo que digo.

*

El haz de venas gira
sobre sí, deviene
hoz en su raíz, deriva
al filo de su cuerpo, alfil
en sesgo al mediodía, cae
de sí mismo, en mis palabras
un rayo de silencio se desata.

*

En rojas grietas reverbera
a orillas de la sed, sus pétalos
beben sombra desde el alba, ayer
era fuente a ras del muro, y piel
hoy tensa de vacíos me nombra
al cruzar las paredes de la tarde.

*

Cómo fue que no llegamos
a ser, en la errática frontera
piafan los caballos, miran
sima donde vemos travesía,
y sin tocar la orilla fugitiva
saltan y caemos noche arriba,
al azar que elude el territorio
del sí que ayer nos encarnaba.

*

A caballo en la frontera
no, descalzo
en la taiga sin orillas

no, en la tabla donde el mar
devora el cielo

no, a tientas por la noche
del ser desnudo de sus máscaras

no, en la fuga vertical
de un laberinto de rejas movedizas

no, más encabalgado
que el poema

no.