Obra gráfica de Alejandro Barretto

En la sed que nos encarna | Felipe Vázquez

Un día las cosas no te miran:

te has ido y en tu cuerpo

no hay puerta hacia tu cuerpo, desde anoche

los ríos del vacío

en tus venas desembocan

y, haz de vasos a la orilla,

vienes por el filo de lo real,

me llamas desde el sitio

donde el muro coincide con la nada.

*

Al caer anoche del caballo,

oleajes de chatarra

donde el cielo, tus palabras

en frío afilado por el siglo, la

casa a pique por las dunas, mi

sangre atada a tu ceniza

y vi el caballo donde no

había caballo, en la barranca

tus ojos se abrieron en mis ojos.

*

Reja de arado se sabía

de una yunta, y de los toros

sólo vio su huella,

braman” dijo y daba al surco

las rotas vértebras del padre,

y el árbol del abuelo,

asido a las versuras de la era,

halló sus raíces en mis venas.

*

Y el viento de obsidiana

en tus arterias, no

casa del cielo ni cangrejo

en alas de alcatraz: al interior

la garra del vacío

te labra —en alabastro

vacío el pie de colibrí.

*

En cenizas no perdura,

llega por la sangre

del que a filo de navaja

baja del caballo; a las planicies

donde somos lejanía

sigue nuestras huellas, va

entre bisontes cuya sombra

en rojo nos fija a la caverna.

*

[… y] cierra tus puertas

por adentro,

perdura en los ecos de tu voz

y más allá de tu ceniza,

arde en el vacío

que abriste

donde estabas, tiene

tu nombre desde anoche, el duelo

de morir cada día te sobrevive.

*

No al reverso de la herida,

arde al costado de las cosas,

donde el foso parpadea

y en el agua fugaz de su mirada

nos miramos sin saber

qué nos mira. Desde el margen,

labra, a tajo de alas, un vacío

y desde el hondo colibrí la zarza

arde oscura en la sed que nos encarna.

*

Del hondo sueño,

entre abedules, viene

y ocupa el sitio de mi sangre,

firma con mi nombre y sueña

que llego desde el fondo de su sueño

y ocupo el cuenco de su carne.

Obra gráfica de Alejandro Barretto

Obra gráfica de Alejandro Barretto