ciudad

Contraépica

No hay nada en el interior de esta historia

que otros no hayan contado

Nada que el silencio no pueda atravesar con una avispa ahogada

Ni verdad ni mentira que no se puedan quemar

junto a esta carpa cubierta de aceite

Ciudad imantada

Alguna vez escribí que estas calles asemejaban raíces antiguas

que habían salido al exterior como si la piel de la ciudad

estuviera envejeciendo

Pero entonces nada sabía de ella y a falta de cicatrices en el corazón

me había hecho un tatuaje negro en la cintura

 

Podríamos decir que ni siquiera sabía lo que significaba la ciudad

cómo pude entonces pretender escribir sobre ella

Cómo pude levantar mi mano cuando alguien quiso nombrar mi corazón

Cómo pude pensar que con un solo guante podría usurpar

a los que anclan su vida en ella

 

Cómo pude pensar que podía decidir su futuro con tres manchas de tinta

Cómo pude yo que nunca arriesgué nada por nadie

Cómo pude sentarme a escribir sobre una ciudad que no conocía

de la que sólo había escuchado hablar

 

Ciudad que nunca tuvo héroes ni antihéroes ni amigos

ni nada que rescatar

 

***

 

Su cabello oscuro ha usurpado el temblor de la noche

Se ha enredado en mi piel sabiendo que no hay forma  de escaparse

una vez que el deseo

ha depositado su veneno sobre el contorno de unos parpados bien cerrados

 

***

 

Una vez que la muscínea comience a cantar dentro del ojo

ya nadie podrá proteger a la ciudad

de los cabellos húmedos de la amorosa muerte

 

y el cristal rasgado del edificio sólo evidenciará

lo que todos esperaban

 

La destrucción y derrota del amante de cabellos fosforescentes

vestido pobremente

que vivía orgulloso de sus poderes arrolladores*

sin sospechar que un día sus propias palabras lo destruirían

 

Sin embargo

Llorará por la ciudad a la que nada pudo atarlo

Llorará por la ciudad que tanto amaba

Desgarrará su ropaje en el interior de mi sueño

Pronunciará mi nombre una y otra vez

Y aborrecerá los sonidos del clavicordio

con su ojo entregado ya por siempre a la esbeltez del insomnio

 

***

 

Acércate a la noche

No hay que fiarse de las luces que alumbran la ciudad

ni de la palabra fuego

La luna es un espejo roto desde hace miles de años

y quien se mira en ella corre el riego de romperse eternamente

 

Lo único que permanece es la noche

el manto oscuro  donde las prostitutas se lavan la cara

y el primer enamorado tiende su corazón

como si fuera a soñar por siempre

 

Pero la palabra Siempre es demasiado pesada

rasposa

como para pretender caminar de su mano

 

Acércate a la noche

No hay fuego que resista a su cuerpo  ni palabra

que no llegue a tocarla

 

Basta una mirada para comenzar todo de nuevo

y dejar atrás el espejo roto por siempre

 


* Adaptación de “a lover with phosphorescent hair/ dressed poorly/arrogant of his streaming forces”: “Mrs. Alfred Uruguay”, de Wallace Stevens.

 

Texto publicado en la edición 150 de Crítica


Escrito por Leonarda Rivera

(Uruapan, 1984). Mereció el Premio Estatal de poesía Carlos Eduardo Turón 2010. ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, en el área de Jóvenes Creadores, 2005. En el 2007 la Secretaría de Cultura de Michoacán editó su libro La noche que derramó el vaso