Artículos

  • On the road sideline

    on the road

    On the road sideline[1]

    Baires; lunes 22 de abril de 2013

    Ayer vi la nueva película producida por Coppola, “On the Road”, basada en el libro de Kerouac y dirigida por Walter Salles. La vi por la tarde, cómodamente instalado en mi sillón preferido y en la pantalla gigante de alta definición; no es lo mismo que en el cine, pero ya sabés que me salva de soportar a quienes pudieran estar en los asientos vecinos. Hacia la nochecita me fui a encontrar con la Juani y nos quedamos charlando en ese café nuevo, o nuevo al menos para mí, que está en Goyena y Cachimayo. Me dijo que tenía ganas de verla pero que unos cuantos de sus conocidos, algunos de ellos escritores, le habían dicho que no valía la pena, que era mala, que se habían aburrido de lo lindo. Cuando me dijo esto, la miré y dejé pasar un rato; la Juani se dio cuenta de que había en esa mirada más de lo que mi encanto natural mostraba de buenas a primeras, así que ella también dejó pasar un rato, segura de que yo mismo me encauzaría de nuevo —cosa, esta última, en la que estuvo, como es lo usual, acertada por completo. read more

  • A la nueva hora por Adolfo Castañón

    A la nueva hora[1]

     

    Comíamos a la una de la tarde, a la
    francesa, para desesperación e irritación
    de mi padre, que seguía el bárbaro horario
    mexicano y español.

    Octavio Paz, “Silueta de Ireneo Paz”.
    Postfacio a Algunas Campañas.

     

    Adolfo Castañón[2]

    Las grandes mudanzas vienen con paso de paloma y un solo acto puede acarrear con su reiteración con su reiteración transformaciones incalculables. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si Uno, digamos el Presidente de la República —sea cual sea su nombre, credo y filiación partidaria— en lugar de sentarse a comer “a mediodía” a las 3 ó 4 de la tarde consumiera sus alimentos entre las 12 y las 13 horas? ¿Cómo se transformaría el país si la institución del desayuno político fuese abolida y ya no se observase ese curioso horario de trabajo que inicia a las 11 a.m. (“después del desayuno”) y concluye “por la mañana” a las 14 p.m., hora en que es preciso salir corriendo para atravesar la ciudad y llegar a las 15.30 p.m. angustiado y hambriento a una “comida de negocios”? ¿Y si el tiempo de juntas se aprovechase para masticar en lugar de abreviarlas para salir disparado a quién sabe qué festín remoto? read more

  • Pensando desde las sombras

    In memoriam Eugenio Trías.

    La filosofía es tradición y mundo individual; esa impronta que es el sentido que, consciente o inconscientemente, le damos a la vida en nuestro vivirla individualmente. Eso que nos hace percatarnos de nuestra existencia y gozarla con, y a pesar de los enigmas que conlleva nuestra condición. Pasión maravillosa y terrible; indagación ante todo lo que somos, pero también respecto a lo más inhumano que forma parte de nuestro ser y encarnamos. Filosofía como analgésico para el dolor y la injusticia; como tónico de libertad y emancipación; estimulante del erotismo y nuestra sexualidad emancipadas; y exaltación del misterio que encierra nuestra vida y nuestra muerte. read more

  • Siemprevivas para el poeta futuro

    Hernán Bravo Varela, Realidad & Deseo Producciones, Bonobos, Toluca, 2012, 72 p

    Al inicio, en la habitación, llena de luz amarilla, sobre el escritorio junta a la ventana hay un libro de Cernuda. El poeta sevillano, descansa, tendido en impecable tweed y corbata de colores vivos. En la mesa de noche, una taza de café, los cigarros y unas azucenas que le dejó otro. Ida su figura, hay un hueco en las motas de polvo que trazan los contornos de los objetos familiares: una cena a fin de año: Un enfermo.  Un ejercito que abolió los clósets. read more

  • La Feria Internacional del Libro de las ausencias

    Por: Hugo Vargas

    Asistí a las primeras versiones de la FIL siendo editor universitario, y en aquel entonces las universidades eran uno de los pilares de la feria, pues la presencia de los grandes grupos y editoriales apenas se iniciaba.

    Hubieron de pasar algunos años para que la FIL empezara a adquirir el perfil que ahora conocemos, hasta convertirse en uno de los acontecimientos culturales más importantes de Iberoamérica, donde se dan cita editores de habla hispana, portuguesa y bibliotecarios de habla inglesa. Los organizadores hablan ahora de la presencia de más de 50 países.

    A la FIL se viene a ver y a ser visto. Es verdad que ha perdido la espectacularidad de antaño, pero sigue manteniendo cierto glamour con las bellas edecanes en algunos estands y con las presentaciones literarias y de autores reconocidos. Este año, además de la entrega del premio de literatura a Fernando Vallejo, el escritor mexicano-colombiano, estuvieron presentes los premios Nobel Herta Müller y Mario Vargas Llosa.

    Cada año hay un país invitado, Alemania en esta ocasión, aunque su presencia cultural se vio disminuida al cancelarse varias presentaciones pues los autores no lograron llegar al país. La cancelación de actividades incluyó la ausencia de Joumana Haddad, la joven escritora libanesa, quien iba a presentar su libro Confesiones de una mujer árabe furiosa.

    Y aunque no se hable en voz alta del reciente hallazgo de los cadáveres abandonados en las cercanías de donde se realiza la FIL, el fantasma de la inseguridad ronda por los pasillos, y ayer la escritora Carmen Boullosa me confió que había sido asaltada por un taxista vivo que se llevó hasta la botella de tequila que le habían obsequiado a la poeta mexicana. “Lo que más me enojó –me dice Carmen– es que se hizo mi amigo.”

    Uno de los aspectos más promocionados de la FIL son las actividades culturales que incluyen presentaciones de libros, mesas redondas y charlas con autores. Pero ésta es la feria de los premios y homenajes: son muchos y se dan a editores, autores, lectores, bibliófilos, libreros, etcétera.

    Sin embargo la presencia literaria es mínima, pues la enorme mayoría del espacio es ocupado por ediciones que van desde el marketing hasta la superación personal y textos de autoayuda; de la temática religiosa y espiritual hasta los textos técnicos y científicos.

    Pero en estos cinco lustros la FIL ha consolidado importantes espacios para los profesionales del libro y ahora se reúnen aquí periódicamente, aunque con resultados diversos, editores universitarios y libreros, promotores de la lectura y bibliotecarios, ilustradores y traductores.

    La FIL, con sus 25 años de vida, es hoy el destino obligado para los editores de habla hispana pero no por la venta al menudeo, pues a pesar de que según los organizadores asisten más de medio millón de personas, la enorme mayoría acude a las diversas actividades culturales. Algunos críticos señalan esto como una debilidad pero, sin duda, ha contribuido enormemente a la vida cultural de la ciudad.