Poemas

  • Cuatro poemas de Julián Herbert

     

     

     

    OSCURA

     

    a Javier Sicilia

     

    Pasé toda la noche con el brazo en una grieta.

    No era un aula de santos.

    Era un hotel a las afueras de Querétaro.

    Dos camas individuales provisionalmente pegadas

    para caber los tres (siempre tres) juntos.

    Ascésis: duermevela: Aníbal Barca, mi hijo, cayendo cada 15 minutos por el hueco.

    Es vulgar pero no es falso: pasé toda la noche con el brazo en una grieta.

    Me inculcaba el demonio de una negra rabia acústica, ¿para qué escribir poemas

    si todo lo que hiere tiene el tacto vacío: usura de una tumba?

    Encandilado, muy orondo y sin luz (sin otra luz y guía sino etcétera etcétera),

    escribí de memoria estos versos:

     

    “Al menos toca lo que matas.

    Siéntelo babosa lumbre negro caracol con la que marcas –meas–

    plásticos: Identidad.

    Recuerda, cuando vayas al cine a ver películas de nazis, que tú no eres judío.

    Pero si eres judío no recuerdes nada: al menos toca lo que matas.

    No te metas en dios. No vueles coches. No hagas citas sagradas. No discutas conmigo.

    No me vendas muñones. No me traigas cabezas. No me pidas que aprenda a respetar.

    Toca.

    Al menos toca lo que matas.”

     

    Son pésimos. Lo supe de inmediato.

    Hace un par de años que no logro hacer poemas.

    Lo extraño pero no lo lamento.

    Todos sabemos que la poesía no es más (ni menos) que una destreza pasajera.

    Una destreza que, perdida, se hace tú y alumbra oscura.

     

    (Igual que un padre pasará toda la noche

    con el brazo en una grieta

    procurando que la cabeza de su hijo

    no toque nunca el suelo.)

     

     

     

    SE HACE TÚ Y ALUMBRA OSCURA

    (CHISMÓGRAFO)

     

    [3]

    Noli me tangere

    Juan 20:17

     

    Poesía eres tú.

    Miguel Gaona

    Maricela Guerrero

    Efraín Velasco [3]

    María Salgado

    Ricardo Castillo

     

    Esto es lo que veo:

    hay alguien, en la ciudad de roma, que ignora el arte de amar

    : afila sus caballos, besa sus herraduras.

    Un lago con gaviotas famélicas y la fábrica de sosa.

    [3] ___________________________________________________________.

    entre como entre gotas negro

    Otra grieta dentro de la grieta.

     

    Este verso es lo que no veo:

    sujeta por el mármol, una herida:la bala blanca, su dispersión de cincel,

    ni los caramelos chiclosos ni las venas ni el ojo en el ala de la monarca macho

    [3] ______________________________________________________________

    como entre gotas como negro, etc.

    la silla nueva de los niños.

     

    Pero aquí es cualquier otra cosa:

    una túnica herida, por ejemplo; el mármol en sus venas.

    cosas sin resolverse como una herida o la pata de la mesa coja: derrames

    [3] ______________________________________________________________.

    Orillamar.

    Por ejemplo un ladrón que grita indignado: ¡al ladrón!

     

    Se habla de un desayuno que actuaba como foca,

    de una comida frugal, y de una cena última como el último panda

    de un parque temático,

    y de los dientes amarillos que no mejoran ni con la cal,

    se habla también de los calibres de las piolas,

    [3] ______________________________________________________________,

    e a a e u e a u o ue a u a a o o o a,

    un esqueleto vocal; no rima

    De una cena de la que no se dejará de hablar jamás,

     

    se habla de una

    causa opaca en la sonora, pero es falso.

     

    (respuesta sorteada)

     

    Serviciales agujas

    cervicales: y alguna lanza no lo es?

    enhebrar la o por lo redondo.

    [3] __________________________________.

    las marcan presas horas de la obediencia.

    Válvulas, poleas, engranajes y rictus colaboracionistas.

     

    Al menos toca lo que matas.

     

    La Muerte es una maestra del correveidile.

    La Muerte es una maestra de geometría y pericia.

    La Muerte es una maestra de [3] _______________

    La Muerte es una maestra de orillamar.

    La Muerte es una maestra de primer grado

     

    La Muerte es una subsecretaria de qué estado gaseoso.

    La Muerte es una subsecretaria de economía.

    La Muerte es una subsecretaria de [3] __________________.

    La Muerte es una subsecretaria de Ventas & Tracciones.

    La Muerte es una subsecretaria de otra subsecretaria.

     

    Estamos hasta la

    rabadilla: qué fosa tan común,

    Amazonia con semillas de cardamomo,

    [3] __________________________,

    Anilla

    boina de esta vaina.

     

    A continuación, el niño Dios; pase a recoger su diploma. A continuación,

    el niño Billy;acribille por favor a ese hijoeputa.

    lávese las manos y recoja sus semillas.

    [3] _____________________; ___________________________________.

    decanta Marcel su salto; unos milímetros deciden.

    El niño Dios mira el diploma y se clava en la grieta.

     

    Se hace tú y alumbra oscura:

    alguien – roma: ignora el arte de amar.

    y la sosa escuece, gaviotas famélicas: derrames.

    [3] ____________________________________________________.

    valedera de valiosa.

    Chocolate y atole negro por la mañana.

     

    Se hace tú y alumbra oscura.

    alguien —western:instruido por tus versos

    amará

    una suculenta sopa de águilas y los calibres de las piolas.

    [3] ____________________________________________________.

    Al río de mortal, ¡valiente!

    [4] ____________________________________________________.

     

     

    SPLENDOR IN THE WRAP

     

    Deseoso es aquel que huye de su madre.

    José Lezama Lima

     

    Anoche el Espíritu de las Navidades Futuras me hablaba

    sin hacer pausas para respirar

    como si lo hubiera poseído el espíritu de mi madre. Decía:

    “una limosina en la alfalfa / mira cómo la perra

    se desnuda / posesionarios

    de terrenos federales / tímidas, sedentarias, solitarias, caníbales

    y nocturnas /

    Tóxico Sólido No Peligroso / agujeritos

    que hace la muerte en el muro del kindergarten / el

    amor de mi vida has sido tú /

    el amor de mi vida sigues siendo tú”. Era un

    baldío y lo llamábamos

    la alfalfa: ahora han puesto un Soriana y quinceañeras

    cruzan el estacionamiento saludando

    desde sosos quemacocos

    a la gente y los carritos en sus

    nubosas ropas (las quinceañeras): acarreo

    de mortadela: acarreo

    de votantes: acarreo

    de pensionados a la fiesta. Queda (pero dónde) lo que no se compara: la metáfora de

    sí.

    “La pobre: cinco meses de salario tirados en una noche,

    y el marido la engaña, el amante la engaña, la mujer

    con la que tiene cibersexo la engaña”, decía (el voto, la pensión, la

    mortadela: olor a muerto sin bañar) el Espíritu de las

    Navidades Futuras poseído por

    el espíritu de mi madre: “Habráse visto: una

    limosina en la alfalfa,

    una limosina en la alfalfa, una

    limosina en la alfalfa”.

     

     

     

    CRISTO NO TE AMA

     

    They shoot horses, don´t they?

    Horace McCoy

     

    Entonces abre la ventana

    y tírate

    Los Tres

     

    Te estás poniendo fea y Cristo no te ama,

    gorda,

    lo gritan las paredes del gimnasio,

    musa gorda,

    no bajes (se refieren

    a la caminadora), no bajes

    que así bajarás mejor (Cfr.

    Juan de Yépez; qué

    creías, también yo

    cursé licenciatura).

    No bajes que así bajarás mejor: están hablando

    de ti

    diciendo: Cristo

    no te ama.

    Cristo no te ama. Todavía

    te invita a pasear

    a solas:

    te lleva a las afueras,

    te tumba en cobertizos,

    la mete a tus espaldas,

    murmura entre los grillos

    la cantinela esa de los años 80:

    “ya no te quiero, pequeña,

    ahora amo a los caballos”,

    engolfando la voz

    con calculado aprendizaje de Misterios;

    un circo de pulgas castálidas.

    No te ama.

    Cristo no te ama. Persigue

    en las inauguraciones

    a las entecas novias

    de los raperos

    y los diseñadores

    y los ciberotómanos

    y los aduladores–

    niñas que tienen todo el look

    pero jamás se dejarían

    sacar un ojo por el goce;

    pergeña números

    que son Su Nombre

    en las comandas de los

    Vip´s con la esperanza

    de que las nietas del dinero

    le manden un sms; patea botes (oscuro

    bajo la noche sola) con tal

    de no llamarte, de no

    saltar borracho a tu piscina

    tan sucia de hojas secas:

    tan égloga en asilo.

    Te estás poniendo fea,

    fétida, malsana, pretenciosa,

    musa gorda,

    y Cristo no te ama:

    ahora ama a los caballos.

    Escúchame: ¿acaso no

    matan a los caballos?…

    No luches.

    No me escupas.

    Te estoy haciendo un favor.

     

    Publicado en la edición 146 de Crítica


    Escrito por Julián Herbert

    Desde 1989, radica en Coahuila en cuya universidad estudió la licenciatura en Letras Españolas. Es profesor de literatura, editor y promotor de cultura infantil en el Instituto Coahuilense.

    Ha publicado el libro de cuentos Soldados muertos (1993) y el poemario Chili Hardcore (1994). Su segundo libro de poesía El nombre de esta casa (1999), recibió mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 1998.

  • Tres poemas de Jorge Ortega

    SUBIDA AL MONTE URGULL

     

    Al fondo el mar,

    el sobrio mar de fondo

    que se nos desdibuja.

     

    Entre robles y helechos

    la espiral de piedra no pulida,

    las furtivas

    y onduladas

    terrazas del musgo.

     

    La espuma de la hiedra

    trepando por los troncos,

    los cauces de hojarasca

    crujiendo bajo una pisada en falso.

     

    Rampas. Escalones

    pacientemente relamidos

    por el inofensivo alud del vaho.

     

    Y el final en dónde o para cuándo:

    la cumbre se escabulle a nuestros ojos,

    pirámide borrada por la selva

    en una distracción.

     

    A mayor esfuerzo, menor la extenuación,

    mejor la claridad de los confines

    o pronta la llegada.

     

    El poema se hace en el trayecto,

    trata lo que tardamos

    en alcanzar la cima

    y descubrir ahí lo perseguido en vano,

    la veleidad del aire, el resbaloso pez de las alturas.

     

     

    HORTUS CONCLUSUS

     

    He mirado de cerca al colibrí

    y se ha puesto a flotar, activo en la quietud,

    con la velocidad de una milésima.

     

    En cada uno de sus aleteos

    caben las rotaciones de la luz y el tañido remoto

    de la cítara homérica en el jardín de Alcínoo;

     

    los viajes del reflejo en la piscina

    y las secretas músicas del día

    en las hondas cañadas de la hierba,

    lo que imaginas y percibes sin levantar un dedo.

     

    Qué podría añadir a su destreza

    sino estas apostillas, a manera de elogio,

    a lo que habla por sí con el hecho de ser.

     

    Afuera arde la épica de la sobrevivencia,

    marchan las multitudes, discurren los inventos

    y la historia se escribe con estruendo.

     

    Lejos de perecer en dicho intento

    me detengo a observar el picaflor

    cuya vivacidad baraja y aglutina los enigmas

    de todo el universo.

     

     

    BOSQUE DE NIEBLA

     

    Desescribir, borrar la exuberancia de esta línea

    hasta volver a lo blanco

    para decir la selva

    de otro modo.

     

    Para nombrar sin prodigar sus dones

    o tener que acabar de enumerarlos

    antes de que la lluvia nos alcance.

     

    Como si el lenguaje,

    como si la escritura nos bastara

    para impedir que el agua.

     

    Para reconocer las aves por su canto

    o la vegetación

    de golpe, a simple vista.

     

    Andamos sobrados de nombres

    o faltos de saber.

     

    Cómo decir lo verde

    y no hacerlo brotar en un color.

     

    Igual que la belleza, la magnitud del bosque

    cabe en la renuncia a proclamarlo.

     

    Texto publicado en la edición 145 de Crítica


    Escrito por Jorge Ortega

    Es poeta y ensayista mexicano. Nació en Mexicali, Baja California, en 1972. Es doctor en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Barcelona. El año de 2007 fue incorporado al Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) en la disciplina de letras. Obtuvo el Premio Estatal de Literatura de Baja California en 2000 y 2004 en los géneros de poesía y ensayo literario, respectivamente; el Premio Nacional de Poesía Tijuana en 2001; y en 2005 resultó finalista único del XX Premio Hiperión de poesía convocado en España.

    Durante los períodos 2000-2001 y 2002-2003 fue becario en la especialidad de poesía del programa de Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

    Colabora en diversos medios especializados de Iberoamérica, entre los que cabe destacar las revistas Alforja, Crítica, La Tempestad, Letras Libres, Luvina, Mandorla, Nexos, Quimera y Revista de Occidente.

    Actualmente es catedrático del centro de enseñanza técnica y superior CETYS en México.

     

  • Extinciones de Josu Landa

    Hundo la azada en la misma tierra donde tantos cosecharon tantos frutos.

    Un pedazo de lata, una pila oxidada, girones de una bolsa de plástico, algún hueso indescifrable, es lo que desentraño ahora.

    Demasiadas cosas recordándome la muerte.

    ***

    Tiene que venir el crepúsculo, para descubrir que he estado todo el día en medio de la luz, sin percatarme de ello.

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  • Tres poemas de Agustín Calvo Galán

    DESNUDAR NOMBRES

    I. LA ESPERA

     

    Los muchachos del polígono

    son de plumaje

    oscuro

     

    se acallan silbidos, oraciones en voz baja

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  • Tres poemas de Luis Alberto Arellano

     

    EFECTO NOCTURNO

    No mire a sus espaldas/ no hay nadie

    No camine a sus espaldas/ no hay nadie

    No entienda las voces a sus espaldas/ no hay nadie

    No finja conocer el barrio a sus espaldas/ es de Nadie

    No mire de frente a los hombres a sus espaldas/ se llaman Nadie

    No esconda sus plumas en el puño cerrado a sus espaldas/ el muro es de Nadie

    No escriba su nombre completo a sus espaldas/ es lectura de Nadie

    No escuche consejos de viajeros a sus espaldas/ es tierra de Nadie

    No pague con billetes en público a sus espaldas/ nada es el valor de Nadie

    No vaya a lugares públicos a sus espaldas/ el festejo es de Nadie

    No se quede en casa solo a sus espaldas/ lo visitará Nadie

    No encienda aparatos electrónicos durante el despegue a sus espaldas/ el vuelo lo pilota Nadie

    No recline su asiento antes de que se encienda la luz roja a sus espaldas/ caemos por culpa de Nadie

    No registre su teléfono a sus espaldas/ es trabajo de Nadie

    No espera detrás de la puerta a sus espaldas/ la escucha es para favorecer a Nadie

    No intente esto en casa a sus espaldas/ usted vive en casa de Nadie

    No discuta cuando le pidan sus objetos de valor a sus espaldas/ Todo pertenece a Nadie

    No exponga a sus hijos al fuego a sus espaldas/ la materia es porosa como Nadie

    No se deje al alcance de los niños a sus espaldas/ la precaución es objeto de estudio de Nadie

    No contesté el teléfono a cualquiera a sus espaldas/ su posición en el mapa es saber de Nadie

    No camine por calles sin iluminación a sus espaldas/ la oscuridad es premisa de Nadie

    No finja que sabe la respuesta a sus espaldas/ la pregunta la formula Nadie

    No negocie con terroristas a sus espaldas/ no tiene permiso de Nadie

     

    CELEBRACIÓN

    Es particular entre las normas oraculares que se tome el dicho de un hígado multiforme por bueno

    No importa si el ganado ha sido sometido a estulticia vegetal o se ha impedido de la acción heroica de la guerra entre iguales

    Ni las sustancias prohibidas son todo lo prohibidas que dice la propaganda comunista Ni el ardor en los ojos es consecuencia de la lluvia química producto del desaseo moderno

    Toda ola contienen en sí misma su reflejo e índice como un pequeño manual de instrucciones Es compromiso de los ciegos tomar partido por todo lo escrito en ellas De lo contrario la furia de los ciclos hará que los elementos desbocados no reconozcan origen ni celebración alguna

    Sometidos a este rigor de creencias el ayuno cobra sentido de responsabilidad cívica y el castigo corporal es una minucia para quejosos sin vocación de servicio

    Mal visto por sus pares el amor entre miembros de la familia debe ser reconocido como un elemento de distrofia muscular avanzada a fin de que la población someta sus deseos a la delirante producción masiva de glosolalías en público

     

    TIPOS DUROS

    Usted llegará esa noche temprano a casa.

    Festejo, emergencia o flujo hormonal.

    Encontrará todo dispuesto.

    Festejo, emergencia o flujo hormonal.

    Cada evento tiene su lenguaje que lo distingue de los otros eventos.

    Cada evento tiene sus protagonistas y sus antagonistas. Unos buenos, otros malos.

    Así funciona el entretenimiento masivo.

    Signos reconocibles: el color de la ropa, el tipo de peinado, si tiene vello facial o carece de lo mínimo varonil.

    La música incidental es propia de las producciones caras.

    Usted llegará temprano esa noche a casa.

    Celebración, apuro o líbido.

    Los colores ocres y las combinaciones chillonas señalan culpable.

    Usted llegará esa noche temprano a casa y encontrará un objeto costoso decorado con grandes piedras que sean signo de la entrega al capital y sus ciclos.

    Ese objeto decorado será un arma o una joya o un instrumento de placer destinada al ocio contemplativo.

    Usted recibirá una llamada que lo apure a llegar a casa.

    Amable, cínica o provocadora.

    Una llamada que haga que tome todo por perdido y se dirija con premura a su casa.

    La voz en el teléfono es la organización material del evento.

    La voz en el aparato es la consecuencia práctica del evento.

    Todos los eventos serán organizados de acuerdo a los flujos de personal que se adecúen a la sociedad en curso.

    Usted llegará a casa con tiempo para resolver imprevistos.

    Cosas que no son de uso cotidiano.

    Como joyas o armas o dildos. Usted llegará a casa con tiempo.

    La fantasía confirma la regla: todos somos puntuales.

     

    Texto publicado en la edición 145 de Crítica


    Escrito por: Luis Alberto Arellano

    (Querétaro, México, 1976) es poeta y editor. Sus poemas, traducciones y ensayos han aparecido en una veintena de revistas y periódicos nacionales y en el extranjero. Autor de dos plaquettes, Nómina de huesos, y La doctrina del fuego; del libro Erradumbre (Mantis editores, 2003). Coautor de la antología de poesía en Querétaro, Esos que no hablan pero están (fondo editorial del estado, 2003). Miembro del consejo editorial de Mantis editores. Becario por el Fondo estatal para la cultura y las artes en tres ocasiones, además coordina el Seminario de Creación literaria del Centro de formación artística y cultural del CENCA Querétaro.

  • Tres poemas de Mario Arteca

    FAIBLE INFLUENCE D’UN POÈME D’UN TEXTE NON-COMMUNISTE CHINOIS (UNE ÉTAPE AU COURS DE LA “BABEL HÔTEL”)

     

    Su suerte sólo le pertenece
    a él, pero él pertenece a lo
    que expresa. La desaparición
    de cierta unidad es incluso
    presentada cuando percibimos
    lo que no logramos saber.
    Quiero intervenir sobre ese
    problema. Quiero conocer
    lo que se aparta. Lo que sin
    discusión pertenece a la
    experiencia, sin daño alguno
    para eludir todo poder central.
    Una manera de pronunciar será
    una sentencia al parecer definitiva:
    “el desciframiento de las estructuras”.
    Porque este momento está tanto
    más ausente de nuestro presente
    cuanto que no está integrado
    a la memoria. Sin embargo,
    estamos lejos del uso único
    del lenguaje. Tracción de fárrago;
    el prisma en tanto secuencia
    que pacta su latencia. Así,
    fueron días, noches, semanas.
    La mirada, detenida, por el agua
    muerta. Una manera de pronunciar
    será definitiva: “Estaban solas
    en la casa, dos personas y la lluvia.”
    Imagino lo que viene: somos tres.

    ԺԱՄԱՅԻՆ ԳՈՏԻՆ (ՄԻՆՉԵՒ ԿՏՈՒՐ ՄԻ ՇԱՏ ԱՂՔԱՏ ՀՅՈՒՐԱՆՈՑՈՒՄ BABEL)*

    Estamos en plena estación, el sol
    mengua, y nuestros especialistas
    deambulan a determinada hora,
    en calle y número, cuadra y región.
    No reconozco el momento en que
    enloqueció por ese ceceo. Antes
    había cancelado dos bodas propias
    y abortado cinco ajenas. Y todo
    por adquirir ese tono impertinente,
    que a nadie hacía gracia salvo
    a personas dispuestas a salvar
    sus vidas y perderlas en el mismo
    instante de ganarlas. Por eso huía
    de la tierra prometida de la literatura.
    El silbido le reportaba cierta
    cartografía europea, una piel
    momentánea. Era el soporte ideal
    para un grupo de mujeres que
    caminaba a ambos lados de él,
    tragando asimismo cada palabra
    suya. Ya está, c’est fini.
    Lo imagino de rodillas, pegado
    a un arcón repleto de materia
    irrelevante, con el objeto de leer
    en voz alta lo que le dicta una sola
    luz posible. Es una instantánea
    del siglo xix. Nada habrá que decir:
    le gusta el olor de los libros antiguos.
    Lo que sucedió por aquel entonces
    fue movido por una duda repentina.

    *En armenio : Huso horario (desde la terraza de un pobrísimo “Hotel Babel”)

    ESTE UN ADEVĂR PE ACEST SILOGISM DIAVOLUL (UN TEST DE “HOTEL BABEL”, VREAU SA SPUN)*

    Un poema encerrado en un film de Terence
    Fisher. Un film de Terence —encerrado—
    Fisher, o bien un lobo temeroso en la bahía
    de San Lorenzo. Nada habrá en la bahía
    de San Lorenzo porque no está habitada,
    y su fotograma expresa un nudo que celebra,
    d’annunziano, d’annunziano, d’annunziano,
    “el grande, el inefable goce de vivir”.
    Celebra: el inefable goce de vivir. Inefable,
    tachado. De ser joven, hincaría los dientes
    “ávidos y blancos”; no soy tal para cual.
    Tal para cual. Entiendo el estupor, cosa
    palpable, hacia una movilidad que anticipa
    el jubileo de un poema y encima de un poema
    en un film de Terence Fisher. Dificulta
    la celebración: tal para cual. En un poema,
    los mismos silogismos. No se despeguen
    del habla; no se aparten de las palabras.
    ¿Cuándo sentiste que pegaba duro el llamado
    de la barricada? El sonido de un ave de pantano
    cuenta con ventaja: su alfabeto no es traducible.
    Sin embargo, son de las pocas cosas que
    conocemos. Otra, muy diferente, es el lenguaje
    envenenado, herido de muerte cuyo antídoto
    está a la vuelta de la esquina ¿Pero de cuál?

    * En rumano: Es una verdad relativa este silogismo del demonio (a las pruebas de “Ho­tela Babel”, me refiero)

     


    Escrito por Mario Arteca

    La Plata, 1960. Es un poeta reconocido como uno de los más sutiles miembros del grupo de la generación de los 90 argentina.

    Publicó: “Guatambú” (Tsé- Tsé, 2003), “La impresión de un folleto” (Siesta, 2003), “Bestiario búlgaro” (Vox, 2004), “Cinco por uno” (Vox, 2008), “Horno” (Al Margen, 2009), “Cuando salí de La Plata” (CILC, 2009), “Nuevas impresiones” (La Calabaza del Diablo, Santiago de Chile, 2010) y “La orquesta de bronces” (Goles Rosas, Mar del Plata, 2010). En antologías: “Jardim de Camaleões” (Iluminuras, San Pablo, Brasil, 2004); “Actual Triantología argentina, peruana y brasileña” (Homúnculus, Lima, 2004)); “Naranjos de fascinante música” (Libros de la talita dorada, City Bell, 2005), “Pulir huesos” (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2007), “Antología de la nueva poesía argentina” (Perceval Press, Santa Mónica, CA, EE.UU, 2009), “Traverseés. Une anthologie de poètes nés en Argentine entre 1960 et 1978” (Editions Apogeé, Rennes, Francia, 2009), “El verso toma la palabra. 33 poetas argentinos de hoy” (Homoscriptum. Universidad Autónoma de Nueva León, Monterrey, México, 2010), y “Neue Argentinische Dichtung” (Luxbooks.lati)

  • Lobos para un amor que se despide y otros poemas

    NO TE OLVIDES de los viejos amores. En los campos
    la primera flor de los rosales es un pasado vivo.

    No te olvides de mí.

    Tengo el corazón repleto de caballos
    que antes dormían en mi respiración.

    No te olvides mucho menos de las viejas palabras de la tribu.

    Las palabras perdidas dormitan en el aire.
    Su música especial que ya no conocemos
    se habrá ido, modesta, humilde, deslizándose
    por la oreja de un dios que ha quedado en silencio.

    EL FRUTO que da el árbol es pan elaborado.
    Y el agracejo, el cabrahígo, el acebuche

    y el peruétano aun, se han convertido en vid,
    higuera, olivo y peral.

    Quédate por aquí.

    Ándate por estas tierras que son tuyas,
    como tuyos son los capones
    que tienen a sus gallinas; y el agua, los abonos,
    los animales útiles.

    Quédate por favor.

    Estos prados no tienen más rey que el sol en el verano.
    Se acabaron los ilotas, los siervos, los vasallos,
    fenecieron a dicha los repartimientos,
    y sola se siembra y crece la hierba.

    Mírate en igualdad con la tierra y la lluvia,
    con el trigo y la uva.
    Quédate a conjurarme de otra prueba de hambre,
    de otra muestra de sed.

    TENGO EN MI corazón en arresto a la muerte.
    Mujer también como tú, pero ligada
    de otro modo al ángel que es la dicha.

    El filo del amor que ya no hiere
    ella sabrá recobrarlo para mí.

    Quién sino ella
    tan similar al corazón que es ciego en lo que busca.

    Así ha de ser mi espíritu: el último vapor
    de una seca rivera.

    Suena un laúd en Languedoc. Escucha.
    Queda un poco de aquel remoto cielo, todavía,

    bajo la luz presente.

    TÚ QUE ERES una puesta de sol y su salida
    guárdame la esperanza.

    Detente en los castillos,
    descorre los cendales,
    pregunta a los romeros adónde fue la amada.

    ¿Quién la tendrá en su aduar?
    ¿Quién otro en su cabaña?
    Las tiendas del amor acogen cualquier forma.

    No te afanes, me dice
    un dios sólo palabra,
    en sortear el destino que es mi esclavo:

    el barro vive aun en sus pedazos.

    LOBOS PARA UN AMOR QUE SE DESPIDE

    Oh mujer que te alejas de mí para matarme,
    no te apartas con ello del amor que lastima.
    No hay mejores amores, no hay seguros caminos.
    No olvidará tu paso
    ese modo de andar cuando vivíamos.
    Mujer por ti crecían como selvas los árboles
    y al pie de los sembrados murmuraban los ríos.
    Ay mujer tú sabías:
    en nuestras humedades dios estaba formándose.
    Ay mujer tú sabías
    que a la duda no llegan los sentidos.
    Ay mujer tú veías
    que en mi presa los peces son rebaño y pastor.
    Oh mujer que despiertas los lobos de mi alma,
    escúchalos aullar en la noche incesante.
    Mujer que comparaba con el trigo y la uva
    como un niño que juega en el país de los víveres.
    Aya de la esperanza, ajena a toda culpa,
    del bosque recogía para ti sus leyendas.
    Oh espejismo de flores que en el erial de mi alma,
    tenías por centinela a un lobo que no duerme.
    Hermana de la piedra que construye el hogar,
    dama de la semilla que trabaja el mendrugo.
    Oh espejismo de flores, oh fronda de esmeraldas.
    Ay mujer que despiertas los lobos de mi alma
    y que han de morderte un día.

    Por: Juan José Macías


    Arte de Lulú Gíl

  • Catedral

    Una mujer ha parido un sol;
    la ciudad se levanta con un grito de sangre,
    un himno de guerreros muertos,
    una voz de comerciantes en la plaza;
    de lo alto del templo, al mediodía,
    un sacerdote entrega el incienso
    y danza con la piel de la doncella sacrificada;
    las muchachas preparan los tejidos y las flores
    y la lluvia se resquebraja como una olla de barro;
    la ciudad brilla, tiembla, se derrama
    (viajo hacia el final de la tierra,
    donde los autos pasan
    con su ráfaga de aire),
    es un estallido de cadáveres y polvo,
    flechas, caballos, armaduras:
    todos los dioses la han abandonado;
    la ciudad se levanta sobre piedras, claustros,
    conventos, monasterios de esquina en esquina
    (cae la tarde en Tepotzotlán);
    el virrey sale al balcón de su palacio
    y las mujeres caminan por la plaza
    cuando llegan las fiestas de la Virgen
    (viajo de vuelta
    para contemplar
    la muerte de los dioses);
    la noche es un misterioso gigante
    que murmura y canta,
    un cuarto de hotel vacío
    (voy por las salas de un museo,
    por los pasillos de una galería deshabitada),
    estallido de cohetes y cornetas,
    baile de máscaras en los parques
    (observo vasijas, cajetes,
    cristos, pelucas, casacas, pasamanerías);
    la noche es una carcajada,
    retablo convertido en alameda
    (naves de una catedral que nunca,
    hasta hoy, había visitado);
    la ciudad es una luz de neón:
    danzamos con la doncella que será sacrificada por la mañana.
    por la mañana.


     

    Arte de Lulú Gíl

    Escrito por: Héctor Miguel Sánchez Rodríguez | Blog

  • Rosario

    El recuerdo vivo de la tierra
    aún llueve sobre mí como una marejada,
    reina de los mares,
    diosa de los vientos;
    una tarde, sobre la avenida,
    vi a una mujer vestida de noche
    (…las casas del pueblo se apagan a las ocho
    y el olor de las panaderías
    perdura aún entre las iglesias…);
    tu vientre es la casa vacía,
    espacio de la locura,
    recinto de los enamorados
    (…los días en Naolinco, los días en Perote,
    Tlapacoyan, Teziutlán, Martínez de la Torre…);
    la historia, en su trono de estrellas,
    se ha sentado a escuchar al tiempo
    que pasa ya de distinta manera,
    Dios se reconcilia con el Diablo
    y el reloj se detiene, de pronto,
    en su miseria infinita;
    habría deseado casarme contigo,
    y tener una casa, un gato, tres hijos,
    pero vino la muerte muy temprano:
    espejo de sabiduría,
    virgen de la tierra;
    cuando niño, cada verano íbamos a la playa
    (…Jalcomulco, Carrizal, Molino de agua…)
    y juntos rezábamos el rosario:
    torre de marfil,
    refugio de los desamparados
    (…Jalapa, Coatepec, Las Vigas, Cruz Blanca…);
    viajamos a Puebla una tarde de verano,
    a ti: hermosa como un campo de girasoles,
    distante como el suave olor de la contingencia
    (… los años que no viví ni viviré contigo…);
    me sangras con el dolor de un recuerdo vivo,
    entraña ardiente, herida mal cicatrizada;
    te aguardo con la ansiedad de un hijo desterrado:
    templo de la noche,
    imagen de la luna,
    espejo vivo de la tierra
    (…ruega por nosotros).


    Arte de Lulú Gíl

    Escrito por: Héctor Miguel Sánchez Rodríguez | Blog

  • Just for the record

    Nunca he debido preguntarme
    cómo ―en la práctica― llegaron
    los astronautas a la luna,
    las vueltas a la tuerca,
    Dios al octavo día.

    Siempre mis dudas fueron otras.

    Comenzando por hoy en la mañana,
    siempre ―que significa casi siempre―
    me han urgido cuestiones de otra índole,
    como qué da sosiego a los imanes,
    por qué nos duele que se rompa un vaso,
    cuándo la noche se hace madrugada,
    qué hay tan incómodo en los tres
    pies del gato, cuándo la madrugada

    también es la mañana,
    cómo ―en la práctica― llegaron
    los pájaros al pico,
    la serpiente al veneno,
    el oro a la moneda fraccionaria,
    las fortunas al índice de Forbes
    y otras dudas acaso menos tontas
    pero que, por pudor, mejor se olvidan.

    El recorrido de las ideas