En algún momento pensé que sería buena idea decidir cuáles son los libros y autores que han leído de los personajes de un cuento que voy a escribir. Incluso subrayarlo al inicio del texto. “Ninguno de los personajes aquí narrados conoce la obra de Juan José Arreola”. Es decir: serán sujetos con imaginación parca. Es decir: especulo que eso ayudaría a definir el carácter del personaje. Deseché la idea de hacerlo público, pero a veces realizo el ejercicio mentalmente para facilitarme ciertos desarrollos.
Invoco a Hugo. En alguna parte de Los Miserables comenta: “Apareció la melancolía en las mujeres y el Byronismo en los hombres”. La cuarta parte del libro octavo de la parte segunda se intitula: De cómo parece que Juan Valjean había leído a Agustín Castillejo. Las dos hijas de Thenardier ostentan nombres extraídos de una novela que yo aún no he podido rastrear. Transcribo esta otra gema: “Ni Alemania, ni Francia, ni Inglaterra dependen de una espada. En esa época en que Waterloo no es más que un ruido de sables. Alemania por cima de Blucher tiene a Goethe, y la Inglaterra por cima de Wellington tiene a Byron”.




































