Obra gráfica de Vicente Rojo | De la serie Alfabeto Vertical , 2014.

Vicente Rojo. La persistencia de la pintura | Por Jorge Juanes

Amo la emoción que corrige la regla.
Amo la regla que corrige la emoción.
Georges Braque

La obra de Vicente Rojo es un concierto de múltiples propuestas, un inagotable y persistente despliegue de signos, señales, formas geométricas, grafismos, texturas, colores… Mediante su pintura o sus grabados, su escultura o su diseño gráfico, Rojo cristaliza, con suma maestría, complejas proposiciones morfológico-constructivas que permiten, a la vez, el azar y la improvisación. Recordemos, sí, que a mayor rigor morfológico, mayor libertad pictórica e, inclusive, mayores posibilidades expresivas. Las diversas series que se le deben –Señales, Negaciones, Recuerdos, México bajo la lluvia, Escenarios– concentran articulaciones estrictamente plásticas con que el artista encarna experiencias existenciales en curso, tonos anímicos, sensaciones, impresiones, juegos de la memoria… Contrapuntos entre la geometría y la savia de la vida, entre cubos, círculos, cuadrados, círculos, conos o esferas y texturas, manchas, irregularidades que descontrolan el rigor que les da cauce. Esto explica que series como, por ejemplo Negaciones –que repite la letra T a modo de morfología básica y sustentante del conjunto puesto en juego–, den lugar, sin embargo, a diferencias abiertas a nuevas diferencias.
A final de cuentas, pintura por y para la pintura. No debe extrañarnos entonces, que los voceros de “la pintura mexicana” (cortina de nopal) –que no de la pintura que se hace en México, que es cosa distinta– califiquen de formalista a la obra de Vicente Rojo. Se equivocan. El propio pintor ofrece una respuesta tajante: “Y aunque mi pintura se considera abstracta, a mí me parece bastante concreta, porque parte de formas muy reales de las que estamos rodeados permanentemente y que están en los orígenes de todo.” Entiéndase, Rojo no ilustra ni imita ni duplica lo que ya está ahí, sino que rinde tributo a la pintura, que en sus obras se manifiesta como un lenguaje irreductible, con sus leyes de organización especificas, resultantes de una larga historia que se remonta a tiempos inmemoriales y se resiste a ser integrada en los marcos estrechos de las realidades institucionales, sean políticas, económicas o meramente instrumentales. La manera en que el arte, en que la pintura de Vicente Rojo en particular, se concreta en múltiples formatos y formas da cuenta, entonces, de una ruptura, una brecha, respecto a lo codificado y socialmente adocenado; un salto al abismo, si se quiere; un acto de resistencia que acoge lo desdeñado y olvidado, la alteridad y lo innombrable, resistencia que afirma lo propio y lo otro. Celebremos pues, compartamos lo ofrendado.